27 de julio 2007 - 00:00
Teresa Pereda: ahora alquimia agua-tierra
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Como antes mezcló tierras de diversas provincias del país,
en su actual muestra «Cuando el agua calla», Teresa Pereda
realiza el rito de desparramar agua y tierra sobre la chapa
y el papel controlando y registrando el proceso.
Enrolada en la geometría, Suardi ha evitado a lo largo de su carrera repetir fórmulas que sólo quedaban en la superficie del rigor mencionado para dar lugar a variados juegos ópticos pero sin caer en fantasías visuales, oposición de texturas, pasaje de tonalidades, tramas textiles y ondulaciones que quebraban la severidad que impone lo geométrico.
En algún momento trabajó el negro de tal manera que contradiciendo «esa nada sin posibilidades», como lo calificó Kandinsky, provocaba una gran tensión con el otro no color, el blanco,evitando el decorativismo. Sin abandonar la gráfica, hacia fines de los '90, realiza una serie pictórica de raíz arcaica en la que se destaca un sobrio espesor matérico en guardas de cromatismo severo; sus investigaciones la llevan a combinar pintura acrílica, arena, collage, carborundum y se atreve al rojo que, volviendo a Kandinsky, «vibra con decisión, suena triunfal como una trompeta». Debe ser una de las razones por las que Taverna Irigoyen define al conjunto exhibido, un panorama sucinto de la totalidad de su obra, como «una polifonía visual», dividida en Preludio, Interludio y Posludio. Este abarca sus últimas obras «Serie del Paisaje», triángulos texturados que la artista llama «Hormigas Carpinteras», una definición no muy clara, diagonales y diversidad de planos de gran levedad. Clausura el 29 de julio.


