7 de octubre 2002 - 00:00
Thelma Biral: lecciones de historia
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Thelma Biral
«A Barney no le gusta el término -explica la actriz-pero para mí ésta es una obra política, porque nos permite reflexionar acerca de cómo somos y de todo lo que nos pasó».
Periodista: ¿Cómo está construida la obra?
Thelma Biral: Es la historia de los argentinos contada por Sábato, Borges, Manuel Puig, Cortázar... son más de cien autores. Reúne poemas, canciones, textos literarios, cartas y documentos históricos. El espectáculo comienza con la Fundación de Buenos Aires y va avanzando por décadas hasta nuestros días. Inés Rinaldi canta varios tangos famosos y algunos temas de María Elena Walsh. Al final todos cantamos «Yo vengo a ofrecer mi corazón» de Fito Paez.
P.: Usted acostumbra a correr riesgos en su labor teatral ¿Cómo le fue con «Las presidentas» de Werner Schwab?
T.B.: Me fue bien porque sigo creyendo que es un texto muy interesante, pero quizás demasiado acorde con nuestra realidad, tal vez por eso la gente se sintió tan golpeada. Si hubiéramos representado la obra dos años atrás, su realidad habría quedado ligada a la Austria de posguerra, pero hoy esa miseria la tenemos acá, entonces, esa toma de conciencia fue vivida como un cachetazo por parte del público. Si nosotros no tuvimos una guerra ¿por qué estamos así?
P.: ¿Qué sientió en ese personaje con delirios místicos, que se regocijaba en limpiar inodoros?
P.: ¿Y aquella alcohólica que interpretó en «Desde el abismo»?
T.B.: Cuando la filmó Fernando Ayala, en 1980, no se hablaba tanto del asunto. Ahora se conoce más, se investiga más abiertamente sobre el tema.
P.: ¿Y tuvo que meterse en ese ambiente?
P.: Le atraen los riesgos.
P.: Usted hizo muchas obras de Lorca ¿Qué le pareció la nueva versión de «La casa de Bernarda Alba» que dirigió Vivi Tellas en el San Martín?
P.: ¿Qué opina del desnudo que hace Lucrecia Capello en su papel de anciana demente?
T.B.: A ese riesgo yo no me habría animado. No porque esté mal hacerlo sino porque no lo veo en ese contexto. Yo hice varios desnudos en cine, en «La mafia», «Los viernes de la eternidad»...
P.: Pero, en teatro debe resultar más duro.
T.B.: Debe ser terrible, pero finalmente uno no se da cuenta de esas cosas cuando está en el escenario. Si el personaje lo requiere uno se abstrae tanto de la realidad que se olvida de que está desnudo. Estoy segura que Capello debe pensar que está vestida de época.


