7 de octubre 2002 - 00:00

Thelma Biral: lecciones de historia

Thelma Biral
Thelma Biral
Thelma Biral integra, junto a Selva Alemán, Antonio Grimau, Duilio Marzio y la cantante Inés Rinaldi, el elenco de «Reconocernos» (Andamio 90), espectáculo ideado y dirigido por Oscar Barney Finn, que propone un recorrido por los principales hitos de nuestra historia a través de textos y canciones de grandes autores argentinos.

«A Barney no le gusta el término
-explica la actriz-pero para mí ésta es una obra política, porque nos permite reflexionar acerca de cómo somos y de todo lo que nos pasó».

Periodista: ¿Cómo está construida la obra?


Thelma Biral
: Es la historia de los argentinos contada por Sábato, Borges, Manuel Puig, Cortázar... son más de cien autores. Reúne poemas, canciones, textos literarios, cartas y documentos históricos. El espectáculo comienza con la Fundación de Buenos Aires y va avanzando por décadas hasta nuestros días. Inés Rinaldi canta varios tangos famosos y algunos temas de María Elena Walsh. Al final todos cantamos «Yo vengo a ofrecer mi corazón» de Fito Paez.

P.: Usted acostumbra a correr riesgos en su labor teatral ¿Cómo le fue con «Las presidentas» de Werner Schwab?


T.B.:
Me fue bien porque sigo creyendo que es un texto muy interesante, pero quizás demasiado acorde con nuestra realidad, tal vez por eso la gente se sintió tan golpeada. Si hubiéramos representado la obra dos años atrás, su realidad habría quedado ligada a la Austria de posguerra, pero hoy esa miseria la tenemos acá, entonces, esa toma de conciencia fue vivida como un cachetazo por parte del público. Si nosotros no tuvimos una guerra ¿por qué estamos así?

P.: ¿Qué sientió en ese personaje con delirios místicos, que se regocijaba en limpiar inodoros?


T.B.: Mi personaje tenía que trabajar limpiando mierda, pero el autor no habla de la mierda de los inodoros por un interés escatológico, lo hizo en sentido metafórico, para hablar de las miserias humanas, pero eso a mucha gente le chocó. Para digerir un poco mejor los contenidos de la obra había que engancharse con el humor de Schwab, que es muy sarcástico y muy negro. De todas manera la gente respondió bastante bien y tengo la esperanza de reponerla algún día.

P.: ¿Y aquella alcohólica que interpretó en «Desde el abismo»?


T.B.:
Cuando la filmó Fernando Ayala, en 1980, no se hablaba tanto del asunto. Ahora se conoce más, se investiga más abiertamente sobre el tema.

P.: ¿Y tuvo que meterse en ese ambiente?


T.B. Yo me metí a investigar y prácticamente a convivir con ellos. Compartí muchas reuniones de alcohólicos con gente de distintas clases sociales, desde mujeres muy humildes, incluso niñas, hasta mujeres de clase alta, médicas y diplomáticas que ya habían salido de la adicción. Para mí fue muy duro meterme en ese mundo, pero la película dejó un mensaje muy claro, tan claro, que después de tantos años me sigo encontrando con gente que fue a Alcohólicos anónimos por la película. Pensá que en esa época la asociación sólo tenía una sesión por semana y pasó a tener 4 ó 5 por la cantidad de gente que iba gracias a la película. Y todavía hoy, en Alcohólicos, la siguen pasando una vez por mes.

P.: Le atraen los riesgos.

T.B.: Sí. Hace años que apuesto al riesgo, empecé en el '72 cuando decidí que con lo que sacaba de una boletería podía producir otro espectáculo. Yo llevé «Doña Rosita la soltera» a Mar del Plata cuando sólo se hacía teatro pasatista, de boulevard y terminé agregando funciones. Nadie lo podía creer. Y lo mismo sucedió con «La zapatera prodigiosa».

P.: Usted hizo muchas obras de Lorca ¿Qué le pareció la nueva versión de «La casa de Bernarda Alba» que dirigió Vivi Tellas en el San Martín?


T.B.: Me gustó toda la parte estética, pero como soy una gran amante de Lorca hubiera preferido que su esencia estuviera más presente. De todas manera creo que las actrices están muy bien y la dirección es buena.

P.: ¿Qué opina del desnudo que hace Lucrecia Capello en su papel de anciana demente?


T.B.:
A ese riesgo yo no me habría animado. No porque esté mal hacerlo sino porque no lo veo en ese contexto. Yo hice varios desnudos en cine, en «La mafia», «Los viernes de la eternidad»...

P.: Pero, en teatro debe resultar más duro.


T.B.:
Debe ser terrible, pero finalmente uno no se da cuenta de esas cosas cuando está en el escenario. Si el personaje lo requiere uno se abstrae tanto de la realidad que se olvida de que está desnudo. Estoy segura que Capello debe pensar que está vestida de época.

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