29 de septiembre 2005 - 00:00

"Tiempo de valientes"

Diego Peretti y Luis Luque son el psicoanalista y el policía que se vuelven inseparables enel vertiginoso, y por momentos desopilante, segundo film del creador de «Los simuladores».
Diego Peretti y Luis Luque son el psicoanalista y el policía que se vuelven inseparables en el vertiginoso, y por momentos desopilante, segundo film del creador de «Los simuladores».
«Tiempo de valientes». Argentina, 2005, habl. en español. Dir.: D. Szifrón. Int. D. Peretti, L. Luque, O. Ferreiro, G. Izcovich, M. Adjemián, C. Portaluppi, A. Awada.

Antes de convertirse en compañeros inseparables, Mariano Silverstein (Diego Peretti) es un psicoanalista, que al atropellar accidentalmente a una mujer, solicita al juez una probation y la obtiene, y Alfredo Díaz (Luis Luque), un inspector de la Policía Federal anímicamente destrozado por una crisis matrimonial. La peculiar tarea comunitaria que afrontará el psicoanalista consiste en tratar al policía mientras éste cumple con su trabajo.

Así comienza la serie de sesiones terapéuticas, poco ortodoxas claro está, a bordo de la patrulla, que primero divierten pero luego se vuelven algo reiterativas. Sin embargo, no hay que temer a estos primeros veinte minutos pues poco tendrán que ver con la acción que llega después. Bien vale la pena perdonarle al creador de «Los simuladores», que su opus dos para el cine empiece con diálogos cercanos al manual freudiano, pues lo mejor llega cuando Peretti se compenetra en la investigación de un crimen que lleva adelante su paciente.

Fiel a su estilo, Szifrón recurre a innumerables datos autobiográficos, como en la discusión por la celebración de la noche de «Pesaj» y todo el ritual de ingesta sin harina y sopa con «kneidelaj» (a los que Luque llama «ricas pelotas»). La cena que comparten el psicoanalista, su esposa contadora y el policía, en una noche de diluvio, ofrece uno de los momentos más ocurrentes y divertidos de la película. Szifron ha dicho en entrevistas que fue la primera escena que se le ocurrió.

Desde esa noche, ambos se vuelven amigos inseparables e implícitamente demuestran haber sellado el pacto que los convertirá en los «Héroes como los de antes» al que alude el slogan publicitario del film. Pronto Peretti pasa a ser el paciente y Luque el analista. Pero sus traumas y culpas pasan a segundo plano cuando se compromete con su nuevo amigo policía a llevar hasta las últimas consecuencias la investigación de un crimen, que termina convirtiéndose en cuestión de Estado.

Desopilantes la lecciones de tiro de Peretti, su infiltración en el edificio de la SIDE y su lucha contra las palomas en una cornisa. También merece mención la excelente Gabriela Izcovich como la esposa de Peretti y que compone magistralmente a una mujer neurótica y obsesiva.

Aunque
«Tiempo de valientes» cultive un tono excesivamente naif y optimista, a través de hombres que buscan cambiar el mundo, divierten estos héroes como de los que ya sólo se encuentran en una serie como «Los simuladores». No por nada en la última escena aparece Alejandro Awada, en el mismo papel de detective que hacía en la televisión. Un guiño a la legión de fanáticos de dejó la serie que reveló a Szifrón.

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