«La tiendita del horror» (« The Little Shop of Horrors», EE.UU., 1960). Dir.: R. Corman. Int.: J. Nicholson, J. Haze, J. Joseph, M. Welles, D. Miller, M. Vail.
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Sin dinero, y en sólo un par de días -y sus noches-de rodaje, el director independiente de películas baratas de terror Roger Corman logró un clásico divertidísimo y lo suficientemente perdurable como para que en estos días, en Buenos Aires, se pueda ver en un teatro el musical (que también filmó Frank Oz en su momento) basado en la misma historia delirante de humor negro y amor a las plantas.
O, mejor dicho, a las plantas carnívoras, ya que la siempre hambrienta Audrey es el centro de un film sin desperdicio sobre la obsesión de un patético perdedor por conseguirle más alimento y sangre a su mascota vegetal, en la que sublima la falta de amor de su vida miserable.
Si Corman pudo hacer un producto tan bueno en tiempo récord es debido al excelente guión de Charles Griffith, que también aparece como actor y le presta su voz a Audrey. La película dura sólo 70 minutos, pero la escena con un jovencísimo Jack Nicholson como el paciente masoquista de un dentista es más sustanciosa que la mayoría de las películas de dos horas y media que se hacen actualmente en Hollywood.
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