4 de diciembre 2003 - 00:00

"TONTO, TONTOS Y RETONTOS"

«Tonto, tontos y retontos» (Dumb and Dumberer: When Harry Meets Lloyd, EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: T. Miller. Int.: E. Ch. Olsen, D. Richardson, R. Nichols, L. Guzman, M. Rogers, E. Levy.

D entro de lo limitado de su planteo, esta precuela de «Tonto y retonto» es una buena comedia descerebrada. El primer acierto de los productores es no intentar una secuela, que obligaría a volver a contar con una superestrella como Jim Carrey ( Jeff Daniels no sería un problema, ya que no se volvió demasiado famoso con el primer film), y en cambio bucear en las profundidades biográficas de estos personajes inclasificables apelando a dos actores adolescentes con el parecido físico necesario a Carrey y Daniels como para poder recrear convincentemente la prehistoria de este simpático dúo de idiotas.

Erich Christian Olsen
y Derek Richardson lo hacen tan bien, que por momentos parece estar realmente ante los actores del film original más jóvenes. Luego Troy Miller (un director de televisión más que de cine, que tuvo a cargo toda una serie de comedias de MTV) armó un guión eficaz, y convocó a un buen grupo de actores secundarios, alivianando un poco el peso de los gags para que no recaiga todo en dos actores jóvenes: Luis Guzman, Mimi Rogers y Eugene Levy (el padre comprensivo de la saga de «American Pie», cuyo tercer film justamente también se estrena hoy) se hacen cargo de algunas escenas muy divertidas, ayudando a equilibrar la catarata de gags que, como es habitual, tiene chistes que a veces dan en el blanco y, otras no tanto.

Sin embargo los mejores gags están a cargo del dúo estelar, y algunos realmente hacen reír sin pausa; por ejemplo el de la cita con una chica «normal», en la que uno de los retontos no puede evitar manchar todas las paredes del baño con chocolate derretido (superando el chiste original escatológico, que fue uno de los momentos más graciosos del primer film).

Una extraña fantasía sexual compartida por ambos adolescentes es un raro momento de surrealismo erótico del cine moderno, y del mismo modo, varias secuencias con acción vertiginosa y humor, también surrealista, ayudan a emparejar el resultado, que no deja de incluir algunos chistes más tontos de lo necesario, o simplemente medianos.

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