Un artículo suntuario

Espectáculos

Uno de los mayores retos que enfrenta la edición local de DVDs es la generación de un mercado de consumidores capaz de sostener un crecimiento adecuado. La cantidad de discos digitales promedio que se adquieren en Argentina está bastante alejada de las cifras que se manejan en otros países, incluso los de Latinoamérica, y sobre todo teniendo en cuenta los niveles de consumo cultural que son propios de nuestra idiosincracia. Veamos algunas claves. A la crisis económica de 2001, que sin duda induce al conservadurismo en el consumo de artículos suntuarios, hay que sumarle un hecho irrefutable: el DVD en Argentina es todavía demasiado costoso. Por dar un ejemplo fácilmente comprobable, en muchos casos un estreno en DVD sale a la venta directa con un precio que equivale a un sexto del valor de un reproductor hogareño, y a la vez representa un tercio o más del valor de mercado de un periférico específico para una computadora personal. A esto debemos sumarle que, desde 1998, los precios relativos del formato en nuestro país han estado significativamente por encima de los registrados en otros países latinoamericanos, y sólo uno de los actores principales del mercado ha establecido una política de precios afín con la realidad cotidiana. El otro hechoque debe tomarse en cuenta es el enriquecimiento de los catálogos. Es una realidad que en el último tiempo Hollywood no produce como antes, lo que repercute en el DVD, y basta con revisar las taquillas recientes de las salas cinematográficas para tener una noción cabal del fenómeno. Pero en este mercado está todo por hacer, y no es una mala opción editar clásicos de diferentes géneros que, o bien hace tiempo que no están disponibles, o bien han sido editados en calidades que dejan mucho que desear. El camino es válido en tanto lo acompañe el precio del producto. Finalmente, también hay que tener en cuenta que mientras aumenta la oferta de DVDs no ocurre lo mismo con los canales de comercialización. Las grandes superficies a duras penas pueden exhibir lo que se edita, y a veces ni eso, y las estrategias de comunicación siguen demasiado centradas en los locales de alquiler, con poca llegada a quienes deberían ser los principales destinatarios de una «venta directa»: los consumidores.

Horacio Moreno

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