14 de mayo 2002 - 00:00
Un "baile" que empezó tibio y terminó gustando
-
La industria de la música latina generó ingresos por más u$s1.000 millones en EEUU durante 2025
-
Coachella 2026: días, horarios y cómo ver el festival encabezado por Sabrina Carpenter, Justin Bieber y Karol G
En un momento en que no abundan las ideas originales, a Peteco Carabajal se le ocurrió cambiar las habituales reglas del juego y apostar a una novedad. En lugar de un concierto a la manera tradicional, mezcló su recital de canciones con un baile popular donde convivieron, en más de tres horas de espectáculo, los géneros folklóricos más diversos, la salsa, el tango, la cumbia, el cuarteto, el vals criollo y la milonga. El show comenzó de una manera ortodoxa: acompañado por un trío de músicos, el excelente Peteco Carabajal largó con una serie de temas de su repertorio habitual. Allí aparecieron títulos como «Arde la vida», «Hijos de la tierra», «Violinista de los montes» y «Soy santiagueño, soy chacarera». Pero rápidamente invitó al público a integrarse al «Baile» mientras se iniciaba el desfile de invitados con los bailarines santiagueños Koki y Pajarín Saavedra y su pequeño hijo Homero. Costó arrancar al público de sus asientos, pero poco a poco muchos fueron perdiendo la timidez. Todo empezó con un «set de temas bailables»: chacarera, gato, escondido, bailecito. Subieron como invitados Los Giménez para el momento litoraleño con chamamés y chotis. Después vino un dúo de bandoneón y guitarra para algunos tangos con la pareja integrada por Norma y Luis Pereyra, sobre el escenario, coronado con una versión de «Colombina» cantada por Carabajal. La Catanga Eléctrica calentó definitivamente la noche con salsa, cumbia, cuarteto y bolero y Peteco también se atrevió con «Inolvidable». En el final llegaron los clásicos folklóricos: «Borrando fronteras», «Puente carretero» y «Entre a mi pago sin golpear», ya con la pista desbordante de bailarines. La idea, evidentemente, terminó gustando.


Dejá tu comentario