7 de junio 2024 - 15:02

Un jardín con más violencia contenida que deseos

Joel Edgerton y Sigourney Weaver encabezan el reparto de la nueva película de Paul Schrader, una historia que se inicia calma y que va llegando poco a poco hasta su clímax.

Joel Edgerton y Sigourney Weaver en una escena de El jardín del deseo, de Paul Schrader.

Joel Edgerton y Sigourney Weaver en una escena de "El jardín del deseo", de Paul Schrader.

“Por favor, no pisen las flores”, cantaba Palito Ortega en los tiempos medio hippies de paz, amor y flower power. Ahora, en los tiempos que corren, dos zánganos pisan las flores, pasan la motosierra y hacen desastre por todo un amplio jardín. Así les va. El jardinero sabe usar algo más que el rastrillo y la palita. El hace, según sus palabras, “ajustes sutiles del desorden donde eso sea eficaz”. Y donde no sea eficaz puede hacer ajustes menos sutiles.

Esos momentos, bastante breves, la escena de una amenaza previa, muy elogiable, una discusión en el almuerzo, también breve, y la charla con un policía, son las partes más atractivas de la nueva película de Paul Schrader, “Master Gardener”, aquí engañosamente rebautizada “El jardín del deseo”. La verdad, lo que el personaje inicialmente desea es que lo dejen tranquilo.

La patrona, por su parte, desea lucirse y ganar plata en una próxima feria de flores. Ella es una señorona de Louisiana, dentro del personal tiene al jardinero para cuidar las plantas y otros servicios, y desgraciadamente para ella también tiene una sobrina nieta ya grandecita y sin oficio. Una linda chica, mulata, cosa que para la señora es otra desgracia aunque disimule. Y habrá algo más, que le colmará la paciencia. Porque, ¿a quién desea la sobrina?

Ese es uno de los conflictos de la historia. El otro tiene que ver con el pasado del jardinero. Para descubrirnos tal pasado el director se toma casi una hora. Al comienzo es una obra despaciosa, minimalista, medio apagada. Solo el hombre con sus saberes de botánica y floricultura, los asistentes y aprendices, y la señora, distante, vigilante. Todo calmo, salvo la música de fondo que anticipa la existencia de algo malo entre esa gente.

De a poco la historia se va haciendo más entretenida. Y no terminará en un acto de redención, como otras de Schrader, sino en una suerte de inestable pero feliz reforma laboral. Una novedad en este autor, que se viene repitiendo sin bajar de su nivel, pero tampoco sin alcanzar la altura de sus primeras, lejanas películas, “Blue Collar”, “American Gigoló” y “Hardcore”, que aquí se llamó “¿Dónde está mi hija?”.

En el reparto, Joel Edgerton, que habla como un borracho desganado, Sigourney Weaver, la bonita Quintessa Swindell y Esai Morales como el policía con remera feminista y sombrero de paja. Textos, tomados del libro de Dame Penelope Margaret Lively “Life in the garden”.

“El jardín del deseo” (Master Gardener, EEUU, 2023). Dir.: Paul Schrader; Int.: Joel Edgerton, Sigourney Weaver, Quintessa Swindell, Esai Morales.

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