6 de mayo 2004 - 00:00

Un mambo liviano y divertido

Claudia Ferri admira las virtudes del amigo de su hermano Angelo en Mambo italiano, la comedia de Emile Gaudreault.
Claudia Ferri admira las virtudes del amigo de su hermano Angelo en "Mambo italiano", la comedia de Emile Gaudreault.
«Mambo italiano» (id., Canadá, 2003; habl. en inglés). Dir.: E. Gaudreault. Int.: P. Sorvino, L. Kirby, G. Reno, M. Walsh y otros.

Paul Sorvino, gran comediante, es el padre de familia italiana que descubre, para su espanto, que tiene un hijo gay. Su buen corazón, y el aire de los tiempos, explican claramente la curva ideológica que va experimentando a lo largo del film: de sostener enfurecido, en un primer momento, que «no hay italianos gay», termina afirmando orgulloso: «no hay nadie más gay que mi hijo».

Con ese espíritu juguetón y liviano, la directora Emile Gaudreault construye esta comedia que no se avergüenza de los estereotipos (en realidad, parece buscarlos deliberadamente), y que se basa en las diferentes alternativas que atraviesa el joven protagonista Angelo (Luke Kirby), cuando decide «salir del closet» para irse a vivir con Nino (Peter Miller) un ex compañero del colegio, que ahora es policía. La película tiene agudas descripciones de color local (por ejemplo, los saludos tan formales que intercambian los viejos matrimonios en la «Little Italy» de Montreal, al cruzarse por la calle, para luego continuar su marcha sin decirse una palabra), al igual que una sagaz pintura de familia que, no por exagerada, es menos realista ( estupenda la hipocondríaca hermana del protagonista, Claudia Ferri).

«Mambo italiano»
es un film muy sencillo, moderadamente divertido, con una resolución no del todo previsible. Algunas tramas secundarias, como la participación de Angelo en un centro de asistencia telefónica a la comunidad gay, o las diferentes intervenciones de Pina (Sophie Lorain), la comehombres que afirma que si ella se paseara alguna vez por el barrio homosexual «no quedaría ni un solo gay», contribuyen a la gracia de un libro que, ya se dijo, no le teme en absoluto a las convenciones, ni siquiera a la de presentar a todos estos personajes hablando inglés con un fuerte acento italiano y que viven en Montreal, donde se habla francés.

M.Z.

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