Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, director: Carlos Calleja. Solista: Antonio de Raco, (piano). Obras de Calleja, Beethoven y Brahms. (21/6, Teatro Colón, 5ª Función de Abono).
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La Filarmónica porteña ofreció su Quinto concierto de Abono el viernes a la noche, y lo mismo hizo la Orquesta Sinfónica Nacional, ambas con programas interesantes, pero esta vez optamos por este concierto. La actuación como solista de una figura histórica y de permanente vigencia como Antonio de Raco definió la decisión.
El maestro de Antonio Lavandera y de otros jóvenes prominentes se dispuso a dar cátedra desde uno de los conciertos más emblemáticos y conocidos de la literatura para piano y orquesta; se trataba nada menos que de el Concierto N° 5 en Mi Bemol Op. 73 de Ludwig van Beethoven, que desde 1809 se lo identifica como «El Emperador», y no porque esté dedicado a ninguna testa coronada, sino porque éste es el emperador de los conciertos.
Más que precisión y virtuosismo, lo que hizo de Raco fue música elevada y en su estado más puro, exponiendo con nitidez el valor de cada nota y con ello logrando un fraseo de hondura filosófica. En el «Adagio un poco moto» creó una atmósfera indescriptible; su propio recogimiento y concentración contagió a la multitud hasta convertir un hecho artístico en una especie de meditación colectiva.
Es el resultado de una vida entera dedicada a transmitir desde el piano emociones, y olvidando todos que se llega a ese resultado a través de una técnica. Cabalmente, la interpretación de un maestro que está de vuelta en el arte del teclado y que se manifiesta con toda humildad.
•Soler
El público y hasta los mismos músicos de la orquesta premiaron con su aplauso esta noble labor, que el maestro de Raco agradeció haciendo su versión -poco menos que sublime-de la Sonata en Fa Mayor del Padre Antonio Soler, de técnica scarlatiana pero definido carácter hidalgo español; con segmentos complejos, como las manos cruzadas, las diferencias de rango sonoro, el sonido alternando entre la brillantez y la opacidad, devinieron en una cátedra de interpretación difícil de superar. Carlos Calleja presentó su propia obra, que ha titulado «Las otras palabras» compuesta en 1989, una composición de apariencia sencilla con sus complejos interrogantes y algunos recursos novedosos, como el uso de los instrumentos de plaquetas. El director y compositor de 48 años se enfrentó con aplomo a la partitura de la Sinfonía N° 1 en Do Menor Op. 68 de Johannes Brahms, de la que hicieron una correcta lectura sin ahondar demasiado.
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