Vincent Price filmó a las órdenes de gente prestigiosa como Otto Preminger, John Stahl y Cecil B. De Mille, y también hizo películas memorables dirigidas por cineastas de culto como Sam Fuller y Tim Burton. Fue el actor buscado por rockeros de ley como Alice Cooper y otros ya un poco desteñidos, y fue el escultor loco en 3-D de «Museo de Cera» de Andre de Toth y el eterno espíritu torturado de las historias de Poe filmadas a granel por Roger Corman. Sin embargo, una vez aclarado que preferirí trabajar con gente como Fritz Lang o Mankiewicz a hacer de perturbado en films de bajo costo, no dudaba en señalar que entre todos sus films de horror, éste era su favorito. Es que «El Mercader de la Muerte» (editada localmente en vhs; en DVD se consigue importada) le permitió interpretar las mejores escenas de obras de Shakespeare, vengándose, igual que su personaje, de los críticos que siempre le dieron la espalda. También le permitió enamorar a Coral Browne, actriz que sin este detalle no lograría destacarse por sobre Diana Riggs (la Emma Peel de «Los Vengadores»). Cada asesinato de un crítico según una obra de Shakespeare deriva en una secuencia memorable, simplemente porque el director Douglas Hickox dejó que este gran actor se divierta como nunca, logrando un film que ningún fan del horror ni de la literatura inglesa debería perderse.
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