13 de marzo 2001 - 00:00
Una fábula musical más amable que terrorífica
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"La tiendita del horror".
Robert Jess Roth (director), Mat West (coreógrafo) y Norm Schwab (iluminador) son los componentes del equipo creador de grandes musicales norteamericanos, que contaron con Fabián Luca, creador del vestuario, cuyos méritos pudieron ser apreciados en «Drácula». Actores, cantantes, bailarines y músicos argentinos son los responsables de dar vida a la puesta, y justo es destacar que lo hacen con gracia y profesionalismo.
Diego Ramos se luce, sobre todo en la segunda parte, en la que puede liberarse de una marcación estereotipada. Es espontáneo y tiene una figura atractiva, lo que unido a su caudal de simpatía le permite crear un convincente Seymour.
Sandra Ballesteros compone a la ingenua y un poco lela Audrey con buenos recursos, y logra por momentos emocionar cuando canta algunas de las bellas canciones de la pieza. Omar Pini pone al servicio de su personaje su seguro oficio. Ivanna Rossi, Andrea Mango y Margret Sealey animan el homogéneo coro de jovencitas que comentan los episodios.
Humberto Tortonese logra su mejor momento encarnando al dentista sabio, pero su aparición en los restantes personajes es descuidada como una estudiantina. Pero, como el persona-je que se lleva los aplausos con sus impresionantes apariciones es la planta carnívora, los mayores elogios son para sus animadores, Rodolfo Gómez y Pablo Piñeiro. La excesiva intensidad del sonido dificulta la labor de la orquesta, dirigida por Ricardo Barrera.




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