“La política cultural dista de permitir al público acercarse al teatro con mayúsculas, al teatro de autor, el de no importar los resultados económicos sino los que tienen que ver con una formación intelectual y espiritual”, dice Marcelo Moncarz, director de “600 gramos de olvido”, de Daniel Dalmaroni, protagonizada por Nelson Rueda y Alexia Moyano, que se repuso anoche al Teatro del Pueblo, Lavalle 3636, con funciones los lunes a las 20.
Una historia de amor en los turbulentos años ’70
“600 gramos de olvido”, de Daniel Dalmaroni, protagonizada por Nelson Rueda y Alexia Moyano, se repuso en el Teatro del Pueblo con funciones los lunes a las 20.
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Nelson Rueda y Alexia Moyano protagonizan "600 gramos de olvido" que volvió anoche al Teatro del Pueblo.
Tras su exitosa primera temporada, la obra se reestrenó para contar una historia de amor de dos adolescentes en los turbulentos años ’70 en La Plata. Toman licuados, ven cine, leen todo lo que tienen a su alcance e hilvanan una historia de militancia. Cuenta con música de Tom CL y diseño de escenografía y vestuario de Alejandro Mateo. Conversamos con Moncarz.
Periodista: ¿Qué te atrajo del texto de Dalmaroni para querer llevarlo a escena?
Marcelo Moncarz: Nelson Rueda me lo acercó, siempre me interesó la escritura de Dalmaroni y esta obra resultó ser la oportunidad ideal para poder concretar un trabajo con Nelson después de tantos años de intentarlo y no poder lograrlo. Todo el texto es atractivo y especialmente teatral, es su manera de escribir la que me cautivó. Cuenta un momento histórico de nuestro país muy especial, a través de una historia de amor de dos adolescentes en La Plata en los ’70.
P.: ¿Cómo pensaste la puesta y las áreas artísticas?
M.M.: Creo mucho en que el resultado final de un proyecto teatral es un trabajo en equipo, y para eso en esta obra trabajé con Alejandro Mateo en escenografía y vestuario. Partimos de buscar un piso que tuviese un diseño del mapa de la ciudad de La Plata, sobre el que transcurre todo el espectáculo. Como elementos principales hay dos pupitres, que sirven de apoyo para los actores para contar el paso del tiempo. Se avanza de escena en escena con esos bancos que mutan y se transforman en los distintos espacios que cuentan cada momento. Era importante retratar los ’70 en cuanto a colores, diseños y texturas que definieran una época, esa década fue muy rica en cuanto a imagen visual y vestuario. La música fue trabajada a partir de temas conocidos y “Melody” fue una fuente de inspiración para el leit motiv principal. La inocencia, ternura y amor de esa película era lo que buscábamos para retratar de manera original el amor de los protagonistas.
P.: ¿Qué temas aborda la obra?
M.M.: El primer amor, ese que nos queda en el alma para toda la vida, el amor adolescente que nos marca y que viéndolo desde la adultez nos hace recordar esa ternura e inocencia. La historia de nuestro país, lo que pasó con tantos jóvenes en los ’70 y la dictadura. Esta obra aborda la historia de amor en ese contexto por cuanto ambos tópicos están interconectados. Con esta obra, Dalmaroni evoca parte de su vida personal.
P.: ¿Cómo es hoy apostar a un reestreno en el independiente?
M.M.: Doblemente significativo por la situación que estamos atravesando a todo nivel. Apostar al teatro hoy es un acto de resistencia, hacer esta obra lo es. El significado de hacer este material hoy no es lo mismo que hace dos años, cuando esta obra llegó. Estamos felices de poder reestrenar y la ventaja está en que ya la hicimos y al público le gustó, tuvimos apoyo, entonces esa incertidumbre que uno tiene cuando estrena ya no está ahora. El éxito o no de una obra es fortuito con lo cual reestrenar algo probado, que funcionó y que por agendas de los actores tuvimos que bajar, nos da alegría.
P.: ¿Cómo ves el teatro y la cultura hoy?
M.M.: Hay avasallamiento del Gobierno a la cultura, una política de Estado anticultural absoluta, que no apoya al teatro, a un tipo de teatro particular. ¿Dónde encontrar grandes autores y elencos si no es en el teatro público? ¿Dónde están esos textos que me acercaron de chico al teatro? No hay como hacerlos a nivel económico. El teatro tiene un valor absolutamente formativo de lo que somos los seres humanos. En el teatro están las grandes preguntas, los grandes temas, el teatro sirve para poder cuestionarnos, encontrarnos con la memoria, y nos permite seguir vivos, al menos a mi, el teatro me sigue pareciendo uno de los espacios más originales y hermosos que me conectan con la belleza de la vida y con el alma.



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