12 de marzo 2020 - 00:00

Una pesquisa editorial a la manera de policial

La aparición de una novela de alto valor literario, pero atribuida a un pizzero inculto y ya muerto, desata una trama ingeniosa.

Luchini. El notable actor interpreta a un crítico literario de TV, a la manera del francés Pivot, que pierde todo cuando descree de una novela.

Luchini. El notable actor interpreta a un crítico literario de TV, a la manera del francés Pivot, que pierde todo cuando descree de una novela.

La estrategia de marketing se impone al autor literario, y la mujer, con armas femeninas, se sigue imponiendo al hombre. Estas dos moralejas acompañan el éxito de la novela “Últimas horas de una historia de amor”, escrita en sus ratos libres por el ya fallecido señor Henri Pick, de profesión pizzero. Así lo muestra esta película de Rémi Bezancon, basada en una novela de David Foenkinos. Según ella, en la biblioteca de un pueblito del Finisterre hay una sección llena de textos desdeñados por las editoriales. El bibliotecario se apiadó de ellos y les dio en sus estantes un lugar mejor que el tacho de basura. Un día, alguien descubrió el texto del señor Pick, se enamoró de él, lo editó y lo volvió bestseller. Ese libro encierra no una, sino dos historias de amor. Y descubre, revela, y en un caso revive, otros amores, de distinta clase. Y una mentira. O varias.

Un crítico literario sospecha que esto de Pick es un bluff y, dominado por el respeto a la verdad, el orgullo del fino conocedor y la absoluta falta de tacto, decide investigar caiga quien caiga. Lo que sigue es una linda serie de búsquedas, descubrimientos, personajes singulares de mundillo editorial y pueblo chico, y nuevas moralejas, todo ello sazonado con varias menciones bien ubicadas (como una frase de Turguénev sobre la felicidad que suele escaparse, y otra del folklore bretón sobre la facilidad con que soportamos el dolor ajeno) y algunos guiños, como el del personaje de ficción que usa de seudónimo el nombre del actor que lo está interpretando. Se trata de una película singular, bien entretenida, y aunque parezca para intelectuales la disfruta todo el mundo, incluso aquellos que nunca han oído hablar de Pushkin, del método de Aby Warburg, del Reloj del Apocalipsis o Yann Kerbec, que dicho sea de paso no es un escritor como ahí dicen, sino un personaje de otra película, un controlador de vuelos que tiene miedo de volar.

El que existe, y da gusto y sustancia a todo lo que toca, es el protagonista, el actor Fabrice Luchini, que ya le había dado brillo a otra ficción bretona de base literaria, “La ilusión de estar contigo”, donde encarnaba a un hombre fascinado por su vecina, de nombre Gema Bovary. También existe, pero qué vieja está, Hanna Schygulla, que hace de anciana rusa en una breve escena.

“La biblioteca de los libros olvidados” (“Le mystère Henri Pick”, Francia, 2019). Dir.: R. Bezancon. Int.: F. Luchini, C. Cottin, F. Koskas, H. Schygulla.

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