4 de marzo 2024 - 13:09

Una visita al irónico y fantástico mundo feliz de Damián Puig

El artista argentino acaba de publicar un libro, bellamente ilustrado, en el que despliega su mordaz visión de la cruda realidad de nuestros días a través de imágenes hollywoodenses de ensueño

Una de las imágenes fantasiosas de Damián Puig en Mundo Puig

Una de las imágenes fantasiosas de Damián Puig en "Mundo Puig"

Al abrir “Mundo Puig”, libro impreso en Akian Gráfica Editora, bilingüe castellano –inglés, con fotografías de Gustavo Lowry y fotografía del autor por Leandro Allochis. el mundo está representado por flores en lugar de las imágenes de guerras a las que estamos acostumbrados a ver, no importa el medio.

¿Es una mirada superficial, escapista? En absoluto, es aguda e irónica, plena de guiños. Su autor, Damián Puig (Buenos Aires, 1969) confiesa que en los últimos diez años “dibujó y volvió a dibujar incontables veces las imágenes que habitan estas páginas, que son casi un diario de viaje, 50 ciudades, 50 dibujos, infinitas historias de lo que vio, recordó, imaginó y jugó en cada uno de esos lugares.

Los hombres son esbeltos, las mujeres , bellas, sensuales, estáticas, vestidas a la moda, mucho Chanel, los ambientes interiores reflejan un refinado mundo social. Los exteriores están también habitados por mujeres bellas con anteojos ahumados, ya sea en una escena callejera en La Paz o en una Nueva York el día en que cayeron las Torres Gemelas.

Escenas de películas de los 50 como la del chofer que conduce a una mujer de la que sólo se ven las piernas, muy hollywoodense, sólo que transcurre en una costanera de Punta del Este ante la mirada de un joven tomando mate. Escenas de Bali, con monos que se pasean por cables de luz, el infaltable celular de un joven en la selva, la empleada doméstica que apunta con su arco y flecha a su empleadora rodeada de muebles art déco.

Y así , en pleno desierto de Giza, turistas adonde llegaron en camellos, ella tomando el té en un juego de plata y él fotografiando las pirámides, una escena de película inglesa. También un Machu Picchu de fondo con mujeres vestidas con coloridos textiles de la región. Dublin y su famoso bar The Temple, el verde de los tréboles, cruceros, perritos falderos, y la historia del arte que se cuela.

Matisse, Klimt, no se salva ni Vermeer en una imagen de “La joven de la perla”, vestida con campera de jean, Tamara de Lempicka, Erté, Touko Laaksonen, maestro del dibujo homoerótico. Hay un elemento constante aparte de las flores en jarrones y copones de adorno, el nombre Puig, como sello de la famosa marca catalana de moda y perfumería que aparece en libros, carteras, tatuajes, mucha piscina a la Hockney , con mujeres lánguidas en las que el peligro acecha en forma de yacaré , “la chica Bond “ en el baño termal Széchenyi de Budapest , la geisha a punto de decapitar a un hombre, es decir, aires de thrillers.

En su texto, Julio Sánchez señala que Damián crea un universo propio, brillante y enigmático y , a la vez, nos muestra la fragilidad de las apariencias y la vanidad. Patricia O´Donnell desde su visión psicoanálitica destaca la pasión del artista por los viajes, de allí “que nos sumerge en una travesía sin fin a través de una serie de obras habitadas por un mundo poblado de historias y enigmas a descifrar”. Analiza también el tema de la moda al citar a Pichon–Riviere cuando se refiere a que “reafirma el sentimiento del yo, del poder y del prestigio”.

Al recorrer las páginas de este libro magníficamente ilustrado, destacamos la creatividad de este artista, siempre hay una historia detrás de cada imagen así como un peligro latente, el temor de que algo siniestro está por ocurrir. Un mundo de película, de aquellas que veíamos en el cine del barrio, un mundo que se ha perdido para siempre.

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