6 de junio 2006 - 00:00

Updike novela la mente terrorista

Famoso por sus novelas dela Guerra Fría, ahora JohnUpdike se interna en la mentede un terrorista árabe.
Famoso por sus novelas de la Guerra Fría, ahora John Updike se interna en la mente de un terrorista árabe.
Nueva York (La Vanguardia) - John Updike, cronista de la precaria psiquis masculina en su serie de novelas Rabbit, ha encontrado un nuevo personaje mucho más oscuro, residente en un barrio inmigrante, en su última novela, la número 22 de su producción, «Terrorist» que se editará en los Estados Unidos el próximo lunes.

Se trata de Ahmad Mulloy, integrante de la Yihad, de 18 años, criado en las afueras anodinas y degradadas de Nueva Jersey, el enemigo interior. Hijo de madre estadounidense y un padre egipcio, ya ausente, Ahmad se convierte al Islam y acaba siendo reclutado por una red yihadista, Yemen, que le encarga su última misión: detonar un camión bomba en medio del túnel Lincoln, atestado de personas que hacen el camino diario entre Nueva Jersey y Nueva York para ir a sus puestos de trabajo. La misión le entregará a Dios, según reflexiona mientras se acerca al túnel y «Dios estará menos terriblemente solo», aunque es su propia soledad la que lo atormenta.

A los 74 años, Updike decidió inmiscuirse en el territorio dostoievskiano y penetrar en la mente de un terrorista. A diferencia de todos los otros novelistas que han abordado el tema del 11 de septiembre, como Ian McEwan («Sábado»), Jay McInerney («The good life») o Jonathan Safran Foer («Todo está iluminado»), Updike «no escribe desde el punto de vista de la víctima», según señaló John Leonard, crítico neoyorquino.

El héroe de Updike es la personificación del mal para la América media -aunque en cierta manera él es parte de ella- que el escritor ha retratado tantas veces. Es más, Updike parece hasta simpatizar con el demonio. «Creo que podía comprender la animosidad y odio que un creyente islámico puede sentir por nuestro sistema», dijo en una entrevista en «The New York Times». «Nadie trata de verlo desde su punto de vista. Supongo que me estoy arriesgando y ensayo formas diferentes, pero para eso estamos los escritores», agregó.

Como los yihadistas con acento de Bradford que cometieron el atentado de Londres, o como Ali Al Timmimmi, encarcelado en Estados Unidos por tramar atentados, y que de niño llevaba gorra de béisbol y camiseta de McDonalds, el protagonista de «Terrorist» es un producto occidental, aislado, que, en su conversión al islamismo, jamás visita las comunidades de turcos y sirios de su barrio, sino que «su exploración de la identidad islámica termina en la mezquita que lo acogió a los once años y le ayudó a renacer».

Este renacimiento del niño moderno es la raíz de la violencia. No es casual que, en el borrador de la novela, el protagonista iba a ser un joven cristiano «que ve a todo el mundo a su alrededor como si fuera un demonio que quiere arrancarle la fe». Un prototipo que abunda en otros lugares de Nueva Jersey.

Como en otras novelas de John Updike, el sexo, el amor, la religión y la muerte están presentes en esta nueva narración, una obra en cuyo origen tuvo que ver la foto de la explosión de una bomba y en la que interviene también cierta fobia a los túneles.

Dejá tu comentario

Te puede interesar