6 de junio 2003 - 00:00
Valiosa muestra del Informalismo
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Kenneth Kemble (1923-1998), entonces un joven pintor y a la vez crítico del «Buenos Aires Herald», fue una figura muy influyente en cuanto a la investigación y realización colectiva de obras. Muchos de los elementos utilizados por algunos artistas se incorporaban a las de otros, una actitud dinámica inspirada originalmente en artistas internacionales de esa tendencia como por ejemplo, Burri, Tapies, Saura o Millares. Según confesaba Kemble, «El Informalismo dio lugar a una serie de descubrimientos auténticamente argentinos, yo copiaba a Burri, pero el que me copiaba a mí ya hacía una cosa distinta». Trapos de piso, arpilleras, clavos, chapas, tubos de cartón era lo «nuevo». Así puede constatarse en «Tregua»( 1957) o «Prohibida» (1961), de Kemble, cuya preocupación se centraba en el uso de materiales, por ese entonces, tan poco prestigiosos.
Alberto Greco (1931-1965), uno de los principales animadores de este movimiento, artista que creía en la «pintura grito», de gran gravitación en el ambiente artístico español de los 60, fue un irreverente, provocador, que se rebeló contra la falta de audacia del informalismo local, realizó obras como su famoso tronco de árbol casi quemado con trapos de piso enmarcados, sus «Pinturas Negras», «Las Monjas» (camisas con alquitrán y pintura roja), «feroz ...atroz...», según Ignacio Pirovano, gran defensor del arte abstracto, o sus «30 ratas de la nueva generación», exposición en la Galería Creuze de París que debió cerrar al día siguiente de la inauguración a causa del olor nauseabundo, a la que le siguieron las acciones Arte-Vivo en las calles y los graffitis.
Rubén Santantonin (1919-1969),integrante del «grupo de los malditos de Argentina», es decir, no aceptados por la sociedad a causa de su radicalismo, realizó «Cosas», obra de carácter efímero y perturbador que terminó destruyendo en 1966. Se pronunciaba contra la conservación artística, contra la idea del prestigio en Arte, a favor del instante vital, de la sorpresa ante lo insólito.
Luis Wells (1939), con elementos pobres como maderas de cajones, cartón, materiales de desecho, ejecutó esculturas como «Semáforo Japonés» (1963), que no obstante la precariedad del material, están regidas por un orden formal. Su obra actual , de la que nos ocupamos el año pasado, reivindica la pintura en este mundo tecnológico.




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