Actuación de Luis Borda (guitarra) y Lidia Borda (voz). Con el Cuarteto Buenos Aires: Diego Schissi (piano), Diego Pojomovsky (contrabajo), Pocho Palmer (bandoneón) y Ramiro Gallo (violín). Invitado: Pablo Bernard (guitarra de 10 cuerdas).
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Hace seis años que el guitarrista argentino Luis Borda -ex Ave Rock y una larga trayectoria tanguera en Argentina-decidió mudarse a Alemania. Desde entonces, no había vuelto a tocar en vivo en su país. Más o menos para la época de su partida, su hermana, la cantante Lidia Borda, comenzó a asomar como algo más que una buena promesa, y terminó por instalarse con toda justicia en el panorama tanguero porteño.
Si bien ambos habían compartido escenarios en Europa, nunca lo habían hecho en Buenos Aires. Eso, sumado al largo tiempo transcurrido desde los últimos conciertos de Luis, hizo que se superaran ampliamente las expectativas de convocatoria y obligó a organizar de apuro una función extra, de trasnoche, a continuación de la originalmente programada.
Para sus conciertos europeos no solistas (que también son muchos, con orquestas sinfónicas o con diversas formaciones camarísticas), Luis se presenta con un cuarteto de músicos alemanes y argentinos. En sus dos conciertos porteños, en cambio, lo hizo respaldado por el Cuarteto Buenos Aires, un seleccionado de solistas que tiene sus puntos más salientes en el piano de Diego Schissi y en el violín de Ramiro Gallo.
• Quinteto
La suma instrumental terminó resultando un quinteto con la misma formación que el clásico «instrumento» piazzolleano, aunque con una salvedad nada menor: que en este caso el lugar de «front band» le cupo a la guitarra. El repertorio fue una selección de temas propios, incluídos en sus discos alemanes «Adiós Buenos Aires», «Nouveau Tango» y «Hecho». Pero hubo también alguna referencia al pasado, especialmente con su ya clásico «Baionga», que conoce muchas versiones, entre ellas una con letra de León Gieco.
Su línea de trabajo circula alrededor del tango. Pero su lenguaje, sin cortar amarras con el pasado, es absolutamente personal. En sus composiciones, en sus arreglos, en su manera de tocar, están Piazzolla, Pugliese, los De Caro, el arrabal y lo canyengue, pero también el jazz, lo académico, el folklore, la salsa o el rock. Del mismo modo entonces puede tocar dos tangazos como «Adiós Buenos Aires» o «El bodoque» como jugar con un final salsero en «Milonguera», acercarse a lo andino con «Estampa del norte» o exhibir todo su virtuosismo, a dúo con su colega guitarrista Pablo Bernard, en la «Chamarrita del sauce».
Lo de Lidia, que cantó en la segunda parte, quizá sorprenda menos porque sus actuaciones son más frecuentes por aquí. Pero sí vale la pena mencionar la buena asociación que ha logrado con el pianista Diego Schissi, que la acompañó casi en todos los temas para un repertorio que incluyó títulos como «Apología tanguera», «Claudinette» y «Yuyo verde».
Hubo además otras uniones, en distintas combinaciones de los Borda con el resto de los músicos, y todo terminó con una suerte de «bonus track»: Lidia cantando con el quinteto el blues de Luis, que por única vez tocó la eléctrica, «Vos, yo y un blues».
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