9 de octubre 2002 - 00:00

Vargas Llosa explica sus obras preferidas

Vargas Llosa explica sus obras preferidas
Mario Vargas Llosa «La verdad de las mentiras» (Bs. As., Alfaguara, 2002, 413 págs.)

"¿Cómo hay dinero, además del honor del premio con ese jurado?" comentó Vargas Llosa al enterarse que Cabrera Infante, Luis Goytisolo, Eduardo Mendoza, Félix de Azua, Fernando Savater y Jorge Volpi le habían otorgado el II Premio Bartolomé March «al mejor libro de crítica literaria del año» por «La verdad de las mentiras», obra cuya edición de 1990 contenía 26 ensayos ahora «revisados y algunos enmendados», y cuenta con 10 más.

El escritor, que publicará a fines de noviembre «El paraíso en la otra esquina», historia de Flora Tristán y su nieto Paul Gaugin, va en este libro de «El corazón de las tinieblas» de Conrad a «Sostiene Pereira» de Tabucchi, advierte que «la selección no responde a otro criterio que a mis preferencias de lector», y en ella «se vislumbra la variedad y riqueza de la creación novelesca en el siglo que hemos dejado atrás, tanto por la abundancia y originalidad de los asuntos como por la sutileza de las formas experimentadas».

Vargas Llosa afirma que «el buen escritor fue antes buen lector», y lo demuestra con en este admirable conjunto de reflexiones sobre novelas de Conrad, Thomas Mann, Joyce, Dos Passos, Woolf, Scott Fitzgerald, Hesse, Andre Breton, Faulkner, Huxley, Henry Miller, Malraux, Dinesen, Canetti, Koestler, Greene, Camus, Orwell, Moravia, Carpentier, Hemingway, Steinbeck, Frisch, Nabokov, Lampedusa, Pasternak, Grass, Kawabata, Lesing, Solzhenitsin, Böll, Bellow y Tabucchi. Lejos de una propuesta didáctica como la Harold Bloom en «Cómo leer y por qué», Vargas Llosa con sus comentarios enseña y estimula a leer y releer. Su «arte narrativa», expresada en los ensayos «La verdad de las mentiras» y «La literatura y la vida», se basa en que «las novelas mienten -no pueden hacer otra cosa- y mintiendo expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse encubierta, disfrazada de lo que no es». Muestra en la novela el goce que ofrece la ficción frente a la realidad, algo que ya el sofista Gorgias advirtió para la filosofía, el helenista Jean-Pierre Vernant señaló como esa «conciencia de lo ficticio» base del teatro, y el ensayista René Girard describió en su libro «Mentira romántica, verdad novelesca». Antes de esta antología de sus notables comentarios literarios, Vargas Llosa ya había mostrado su entusiasmo por el ensayo en colaboraciones periodísticas y en los libros «Gabriel García Márquez: historia de un deicidio», «La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary» y «Carta de batalla por Tirant lo Blanc».

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