Verne con clima circense para ver con los chicos

Espectáculos

«La vuelta al mundo». Basado en novela de J. Verne. Libro.: G. Hochman y R. Bianchetti. Dir. Gral.: G. Hochman. Dir. de actores: I. Saavedra. Int.: R. Carnaghi, P. Robles, E. Claudio, R. Merkin, M. Savignone y elenco. Esc.: A. Negrín. Mús.: M. García Barbé. Coreog.: G. Carrizo. Vest.: L. Molina. Luces: P. Hernando y H. Efron. (Metropolitan.)

Un Julio Verne fascinado por la ciencia y la tecnología, y siempre dispuesto a iniciar una nueva aventura literaria, es la figura central de esta atractiva recreación de «La vuelta al mundo en 80 días» dirigida a toda la familia.

Los números de acrobacia -a cargo de la compañía de circo «La Arena»- ocupan un lugar preponderante dentro de la obra, pero esto no impide que su argumento se centre básicamente en el proceso creativo del novelista. Mientras éste escribe o atiende los consejos de su editor (el histórico Pierre-Jules Hetzel) van apareciendo en escena algunos episodios del libro magníficamente «ilustrados» por el escenógrafo Alberto Negrín. Hay imágenes de gran belleza, entre ellas, un rincón de Londres que parece delineado a tinta, un colorido circo japonés con su perspectiva distorsionada o un exquisito ambiente oriental, revestido en rojo (para el cuadro dedicado a Hong Kong).

Roberto Carnaghi parece divertirse en grande con este Verne, apasionado y payasesco, que anda de aquí para allá dialogando con el sensato Hetzel (Ricardo Merkin) o con sus criaturas de ficción. Gracias a la energía que Carnaghi despliega en escena (también tiene a su cargo otros personajes secundarios), el vínculo entre discurso narrativo y acción está asegurado.

El argumento es conocido. A raíz de una apuesta, el millonario inglés Phileas Fogg (Ernesto Claudio) se propone dar la vuelta al mundo en tiempo récord con la ayuda de su sirviente Passepartout (un personaje al que Marcelo Savignone le brinda todo su histrionismo y destreza física). Al llegar a la India ambos le salvan vida a la princesa Aouda (Paula Robles se luce en un par de coreografías, pero los nervios le juegan en contra a la hora de actuar).

Daniel Toppino compone a un delicioso Fix (el detective que persigue a Fogg por considerarlo sospechoso de un robo); mientras que Alfredo Allende, Daniel Campomenosi y el diminuto Montenegro dan vida a un trío cómico de antología como unos decadentes aristócratas que siguen el periplo de su cofrade a través de los periódicos.

«La vuelta al mundo» es una producción ambiciosa y de gran calidad artística. Tal vez los seguidores de Verne extrañen el vértigo y el exotismo de la novela original escrita en 1872, pero aún así podrán disfrutar de un espectáculo de gran impacto visual, donde las destrezas circenses están siempre al servicio de la acción dramática.

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