De acuerdo con las estimaciones más recientes, el mercado del video-on-demand alcanzaría los 11.000 millones de dólares de facturación en tan sólo cuatro años. Mientras que Estados Unidos genera en la actualidad casi 2.000 millones de dólares, Europa no se queda atrás y sólo sus tres principales jugadores (Gran Bretaña, Francia y Alemania) facturan casi 800 millones de esa moneda. Con estas cifras a la vista, han comenzado a circular rumores de una supuesta expansión de Apple hacia tierras europeas, compañía que probablemente instalaría sus operaciones en Luxemburgo, de acuerdo con lo declarado por la ministro de economía de ese país.
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Aunque desde Apple se han desestimado estas presunciones, lo cierto es que los proveedores europeos están tomando muy seriamente la posibilidad de tener que competir con un gigante de ese tipo. En Gran Bretaña, por ejemplo, RTL's Five vende pases para bajar vía Internet los últimos episodios de la serie «CSI» antes de que éstos sean emitidos por la televisión británica. Por su parte, la francesa Canal Plus ya ofrece un servicio de video-on-demand que permite a sus usuarios copiar los programas que bajen a soportes digitales, y acciones similares estarían emprendiendo emisoras públicas de renombre como la BBC o la multieuropea Arte.
El negocio funciona: Canal-Play, una empresa francesa fundada el año pasado, ya ha comercializado más de dos millones de videos on line, lo que explica este nuevo interés «americano», pero Apple no lo tendrá sencillo: la mayoría de los sistemas ya establecidos en Europa funcionan únicamente a través de Windows, un sistema operativo incompatible. Resulta interesante recordar que en los años '50, la televisión de los Estados Unidos mostró su potencial reduciendo la asistencia de espectadores al cine en un 33%, y llevándose a trabajar a muchas grandes estrellas del Hollywood de la época.
Un fenómeno similar podría darse con estos servicios en lo que respecta a la comercialización de series televisivas en soportes como los DVD o sus sucesores de alta definición: la velocidad de acceso -a través de Internet- a este tipo de materiales, podría ver comprometido cualquier desarrollo de ese segmento del mercado o, por lo menos, podría moderarlo en cuanto a sus precios al público. Las compañías televisivas tienen en claro que los servicios digitales les permitirán captar audiencias mucho más jóvenes y, con más espectadores, también ver crecer sus facturaciones por publicidad.
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