(8-11-00) Su nombre quedó indisolublementeasociado al film de Brian de Palma «Un fantasma en el paraíso»(1974), en el que fue coprotagonista y autor de la música. Allí interpretaba aSwan, el diablo en realidad, en esa mezcla pop de «El fantasma de la ópera» y«Fausto». Es lógico que la mayoría siga recordando a Paul Williams (Omaha,Nebraska, setiembre de 1940) por el cine, porque fue allí donde estecompositor, cantante y pianista norteamericano hizo muchas de sus mejoresobras.
Estuvo en la Argentina por última vez hace 20 años. Yahora, recuperado de sus publicitadas adicciones, está nuevamente en el país.Debutó el fin de semana en Mar del Plata y actuó anoche en el teatro Coliseo deBuenos Aires, donde hoy repetirá su presentación. Dialogamos con él.
Periodista: ¿Qué representó en su carrera «Unfantasma en el paraíso»?
Paul Williams: Fue uno de los puntos másimportantes de mi vida artística; posiblemente el mejor. Veintiséis añosdespués sigo amando esa película porque se dio una conjunción maravillosa entreun gran film, las actuaciones, la música. Honestamente, me siento muyrepresentado personalmente por ella.
P.: También representa, de algún modo, el espíritude una época.
P.W.: En lo personal, a mis sesenta años sigoteniendo el mismo espíritu de aquella época, la misma pasión. Y es la música laque me hace volver permanentemente a ese entusiasmo. En cuanto a lo que sucedea nuestro alrededor, sin dudas vivimos en un fin de siglo mucho más agrio quelo que hubiéramos soñado. Siento que aquellos eran años mucho mejores.
P.: ¿Puede asociarse esa película a otras como«The Wall» o «Tommy»?
P.W.: Qué bueno que haya mencionado a «Tommy».Es una de las películas y de las músicas que más amo desde el primer momento enque la conocí; y la sigo viendo y escuchando con la misma pasión. Lo mismo meocurre con «Sergeant Pepper», de los Beatles. Son dos de lasexperiencias más movilizadoras con las que me he cruzado en mi vida.
P.: ¿Qué lo llevó a componer tanta música paracine?
P.W.: Sólo unas pocas veces he escrito labanda completa de una película, «Bugsy Malone» o «El fantasma»entre ellas. Para el resto, que ha sido mucho, es cierto, he compuesto sólo eltema principal o algunas canciones. Y en ese caso le diría que es una tarea muygrata y sencilla. Para mí las canciones surgen de la lectura del guión. Estánallí, apenas hay que mirar atentamente el guión y encontrarlas. Ese es unconsejo que doy a menudo a músicos jóvenes que escriben para cine.
P.: Usted pertenece a una generación de cantantesy compositores de baladas que podría incluir a David Gates, Billy Joel o JamesTaylor. ¿Cuáles serían los continuadores de esta corriente de artistas?
P.W.: No lo sé. De todos modos, yo siempre hesentido que mi música estaba unos años atrás que el resto. Soy contemporáneodel rock & roll, que siempre tuvo una actitud distinta. Lo mío han sidosiempre canciones dulces de amor. Ha sido una necesidad mía de escribir estascosas que quizá resulten un poco más atemporales. Nunca me sentí como una vozde mi generación.
P.: ¿Y por qué no existen actualmente músicosjóvenes que hayan continuado esta línea?
P.W.: Honestamente no lo sé. Pero en todo casoyo sigo haciéndola. Y aunque por fuera tenga 60 años, por dentro tengo apenas34. Mi deseo sería que no se perdiera esa hermosa posibilidad que tenemos losmúsicos de hacer canciones desde el corazón, en la lengua y con el estilomusical que sea. Por eso me siento muy feliz cuando puedo colaborar con otrosartistas, o aprender cosas nuevas de ellos; ese intercambio nos enriquece atodos. Vivimos en un mundo muy peligroso y la música puede protegernos en buenamedida de muchas cosas que suceden a nuestro alrededor.
P.: Usted había estado en la Argentina a fines delos '70. ¿Qué lo ha llevado a volver a pesar de que no se encuentra actualmenteen gira?
P.W.: Guardo un buen recuerdo del público desu país, a pesar de que aquel no era un momento muy bueno de mi vida; más valele diría que era una época muy dura. Además, cuando uno salía a la calleestaban los militares. Pero la gente siempre me ha demostrado su cariño y ungran respeto por mi trabajo. Igualmente, es bueno decir también que me hanllamado para venir y no había ningún motivo para negarse; por el contrario, meresultó una invitación muy atractiva. No me trae ningún objetivo promocional,ni una película, ni un disco, ni nada. Estoy aquí solamente por el placer detocar y de celebrar el reencuentro con este público. Por eso estoy haciendocanciones antiguas que yo amo especialmente y que todos tienen en su memoria.




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