Economía

Fernández promete al FMI acuerdo 'a lo Köhler'

“Nosotros negociamos muy duro con Horst Köhler en septiembre de 2003. Finalmente llegamos a un acuerdo y lo cumplimos. Y en diciembre de 2005 ya no le debíamos nada al FMI. Lo que hicimos es poner en marcha el aparato productivo del país. Ahora proponemos lo mismo”. Alberto Fernández fue cordial, directo y duro con la delegación de altísimo nivel que el Fondo Monetario Internacional envió ayer a Buenos Aires para hablar con la oposición, y conocer de manera directa sus verdaderas intenciones ante el organismo en el caso de que venzan a Mauricio Macri en las próximas elecciones. Enfrente se encontraron a un ex jefe de Gabinete crítico en un capítulo central: la habilitación para que se puedan utilizar los dólares del stand by para contener reservas. Fernández dejó en claro que, en un eventual gobierno de su frente, “deberá aplicarse una política de crecimiento que le permita al país generar los dólares para pagar la deuda. Todo lo contrario del acuerdo actual”.

El hombre de Frente por Todos eligió sus oficinas de la calle México para recibir al director gerente para el Hemisferio Occidental, el mexicano Alejandro Werner. Lo hizo con una sonrisa y un recuerdo. Mencionó que su padre, Manuel “Lito” Werner, era un exfuncionario y jefe de Gabinete del equipo de José Ber Gelbard, y que era recordado “en el movimiento”. Hablaron luego del exilio que el padre del hombre del FMI tuvo que vivir primero en Uruguay y luego en México, donde finalmente el visitante desarrolló su carrera económica y política. Ya distendidos, y siempre sin abandonar los buenos gestos y la cordialidad, comenzaron los reproches desde el lado local.

“Cuénteme, y sabiendo que ustedes tienen sus obligaciones políticas, ¿cómo fue que se aprobó el último acuerdo, donde se está violando el acta constitutiva del FMI? ¿Cómo le dieron un préstamo semejante a Macri en estas condiciones?”. Fernández hablaba puntualmente de la habilitación que llegó el último 29 de abril, para que el Gobierno pueda utilizar hasta u$s 9.000 millones para contener eventuales corridas hasta fin de año; mecanismo que le permitió al Gobierno sostener una estabilidad cambiaria que probablemente llegue a las elecciones Paso. El candidato definió este último acuerdo como un pacto “con Macri, no con la Argentina” que generó “un dólar ficticio y electoral”. Relató Fernández el artículo VI de la Carta del FMI, en el párrafo donde se menciona que “ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”.

Werner escuchó callado la siempre diplomática embestida; y, según los locales, asintiendo con la vista. Insistió Fernández en que “se comprende que hay cuestiones políticas detrás” (sin mencionar la cuestión de la acción directa de Donald Trump en el último préstamo), y lanzó otra estocada: “de los u$s 39.000 millones que ya prestaron, se fugaron ya u$s30.000 millones. ¿Y van a prestar u$s11.000 millones más? Se los van a dar para que se siga financiando la fuga”. Recordó que la deuda externa pasó de u$s u$s100.000 millones a u$s150.000 millones y estimó luego que el déficit fiscal de este año será de 1% del PBI, “pese al ajuste y sin contar el financiero”; habló de “la ficción de las cuentas públicas” y de “la deuda que se está generando entre la Nación y las provincias” y del “descalabro de las Leliq”. Luego de estos argumentos, el candidato lanzó su máxima: “así como está planteado el acuerdo, es imposible pagar la deuda. Se necesita renegociar”.

Para tranquilidad de Werner, y su acompañante el jamaiquino Trevor Alleyne; Fernández pasó luego a sus planes de acción si llega a la Casa Rosada. Fue en ese momento cuando el exjefe de Gabinete recordó su experiencia negociadora en el 2003 con el expresidente del FMI Horst Köhler, cuando el alemán vino personalmente a Buenos Aires a discutir con Néstor Kirchner, Alberto Fernández y el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna , las condiciones de un nuevo acuerdo para poner en caja el default generalizado de diciembre de 2001. La primera promesa de Alberto Fernández provocó un gesto de satisfacción del mexicano. Recordó el local que como jefe de Gabinete garantizó (junto con Néstor Kirchner) “cinco años de superávit fiscal” lo que, afirmó, “volverá a ser prioridad” pero “no a costa de cortar, cortar y cortar a costa de los ciudadanos que ya no dan más” y que “nuestro problema no es cumplir, lo que se lo garantizo con nuestra historia, sino que nos dejen cumplir”.

Se pasó luego a revisar los primeros movimientos en caso de vencer Fernández en las próximas elecciones. El candidato habló del “poco dinero” que quedará “en diciembre en las reservas”, y la necesidad de cumplir con los pagos comprometidos para el 2020 “sin que ustedes nos presten más plata y sin la posibilidad de recurrir al mercado, y con gran parte del stand by utilizado para financiar corridas y un dólar electoral”. Mencionó que se recibirá el Gobierno “en recesión y sin crecimiento”, con lo que la prioridad “será cambiar esta tendencia” lo que “no se podrá cumplir con este plan” pero que un eventual gobierno bajo su mandato “está dispuesto a negociar un acuerdo sólido de largo plazo donde se respete el superávit fiscal y comercial y haya una actitud proactiva de los dos lados”. Luego de más de una hora de conversación, el encuentro terminó con una frase amistosa de parte del visitante: “me voy mucho más tranquilo. Necesitaría que haya declaraciones públicas sobre lo que estuvimos hablando hoy”. Inmediatamente después de despedir al visitante, y luego que Werner saludara a Dylan, el perro labrador mascota de Fernández que ayer lo acompañó al búnker de la calle México, el candidato comenzó a redactar un comunicado personal con el mensaje hablado con el enviado del FMI. Este también hizo lo propio, y hacia la tarde se conoció el mensaje del enviado de Washington. “La reunión fue una oportunidad para intercambiar opiniones sobre las perspectivas económicas actuales de la Argentina y conocer más sobre sus prioridades de política económica” agregando que se trató de una reunión “muy productiva”.

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