10 de marzo 2022 - 12:35

Seis meses del Bitcoin en El Salvador: ¿cómo fue la experiencia con la criptomoneda con curso legal?

El 7 de septiembre del 2021, el presidente Nayib Bukele anunció un cambio que encendió la alarma del mundo. A seis meses de la implementación, las expectativas parecen haber sido más elevadas que sus resultados.

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Gentileza: Criptonoticias

A seis meses de la implementación del Bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador, las expectativas parecen haber sido más elevadas que sus resultados. El 7 de septiembre del 2021, Nayib Bukele anunció que la criptomoneda líder impulsaría la inclusión económica de un país donde el 70% de los residentes no tiene una cuenta bancaria, que generaría inversión y turismo, que crearía empleos, que abarataría el costo de las remesas y, en principal, que posicionaría a El Salvador en la vanguardia de la tecnología.

Sin embargo, según un relevamiento realizado por Bloomberg, los números no muestran lo mismo. La implementación apresurada, denuncias sobre supuesta corrupción y una lenta adopción por parte de la población hicieron que el proyecto no pudiera despegar lo suficiente. La Ley Bitcoin entró en vigor el 7 de septiembre de 2021. La iniciativa estuvo acompañada de la creación de su billetera digital, ChivoWallet y la instalación de una red de 201 cajeros automáticos de Bitcoin en El Salvador. Además, el gobierno tiene en vista dos proyectos: el Bono Bitcoin por u$s1000 millones y Bitcoin City, una ciudad diseñada para los cripto inversores que costará u$s500 millones.

Los resultados

Para los economistas salvadoreños, el despegue que se esperaba no fue tal. "A medio año de su implementación, la criptomoneda no ha generado mucho entusiasmo en la población" afirmó el economista salvadoreño José Luis Magaña Rivera consultado por Telemundo. Con la excepción de algunos sectores turísticos y empresariales, “realmente, no ha tenido mayor penetración, ni siquiera a través del ChivoWallet”.

Más del 70% de los salvadoreños sienten desconfianza sobre el criptoactivo, según una encuesta de la Universidad Centroamericana (UCA) realizada en enero. Ya en noviembre, un sondeo de la Universidad Francisco Gavidia indicaba que 91% de los salvadoreños seguía prefiriendo el dólar, la moneda oficial, sobre el bitcoin.

Antes de la entrada en vigor de la ley Bitcoin, Bukele señaló que toda nueva adopción, requeriría de un tiempo de adaptación. “Como toda innovación, el proceso del #Bitcoin en El Salvador tiene una curva de aprendizaje. Todo camino hacia el futuro es así y no se logrará todo en un día, ni en un mes.” Para los especialistas, el punto débil de esta iniciativa fue la escasa educación financiera.

Desconfianza

Otro factor ha sido la falta de fiabilidad hacia la infraestructura de Chivo Wallet. Ha habido denuncias de robos de identidad, que según la organización de derechos humanos Cristosal han sido cientos, problemas técnicos, retrasos en las transacciones, entre otros.

En febrero, el gobierno salvadoreño anunció una nueva alianza con la compañía AlphaPoint, radicada en EEUU, para mejorar la billetera electrónica y atender las fallas.

Falta de transparencia

La adopción del bitcoin en El Salvador y el uso de fondos públicos para este fin ha transcurrido de forma apresurada y con una “opacidad extrema”, de acuerdo con Magaña Rivera.

El economista puso un ejemplo: para saber cuántos bitcoin tiene el gobierno salvadoreño y cuánto se ha gastado en la compra, tiene que monitorear el timeline de Twitter de Bukele (quien ha dicho hace las transacciones desde su teléfono) y agregar la cifra anunciada por el mandatario a una tabla personal. Entonces, dependiendo del precio del bitcoin en ese momento determinado (un precio que cambia cada hora) calcula cuánto el país centroamericano ha invertido en la adquisición.

“Hasta este momento, no existe claridad de cuál es la institución pública responsable de administrar bitcoin en la parte estatal” dice Magaña Rivera, subrayando que ni siquiera hay forma pública de “comprobar si la compra anunciada por Bukele se ha hecho”.

El año pasado, la Asamblea Legislativa creó un fideicomiso de unos $150 millones destinado para la implementación del bitcoin y el cual es manejado por el Banco de Desarrollo de El Salvador. Pero el acceso a información sobre sus operaciones está limitado bajo secreto bancario.

Hasta la fecha, se calcula que el país habría comprado 1,800 bitcoins desde septiembre, reportó Bloomberg, pero esa cifra no está muy clara. Más allá del presidente, ningún otro ente gubernamental publica datos sobre las transacciones vinculadas a esta criptomoneda.

Poca incidencia

Según la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, en noviembre del año pasado un 22% de los comercios recibieron pagos en criptomonedas. En febrero del 2022, la cifra cayó 14%. El 92% de los encuestados indica que el impacto del Bitcoin fue indiferente en el negocio.

En ese marco, los analistas aseguran que la población salvadoreña no está viendo los beneficios esperados, sino de modo contrario, la adopción estaría aumentando. Sumado a todo esto, los altibajos en el precio del Bitcoin provocaron que la mayoría de los salvadoreños se refugien en el dólar, una moneda más confiable ante la inflación.

Uno de los argumentos fundamentales de Bukele sobre la conveniencia de adoptar el bitcoin como moneda ha sido el beneficio que traería para las personas que envían y reciben remesas, que según el Banco Mundial, constituyen más del 26% del Producto Interno Bruto (PIB) de El Salvador. .

“Nuestro pueblo paga $400 millones al año en comisiones por las remesas. Solo ese ahorro será un beneficio enorme para nuestra gente (o al menos para quien así lo desee)”, tuiteó el jefe de gobierno un par de semanas antes de que entrara en vigencia la ley Bitcoin.

Y si bien el no tener que pagar comisiones es un incentivo, el bitcoin no ha tenido mayor efecto: poco más del 2% del dinero enviado desde el exterior a El Salvador en el 2021 se hizo través de billeteras de cripto. Esta falta de impacto en las remesas es otra evidencia de la apatía generalizada en relación al bitcoin y la necesidad de mayor educación, según Magaña Rivera.

“No se están dando los mecanismos, no se está digitalizando a la población para la implementación de bitcoin”, dijo. “Por muy buena que sea una tecnología, si no existe la educación para utilizarla, pues no se va a utilizar.”

Conclusión

En lo positivo, se destaca su potencial en inversiones y en turismo. Sin embargo, los economistas destacan que las fallas en la implementación no implican que haya sido un fracaso y se descarta la discontinuidad de la medida. Las criptomonedas no reemplazarán las monedas tradicionales - o al menos no en el futuro próximo - pero hay indicios de que su uso irá aumentando, y que jugarán un rol en las interacciones entre los ciudadanos y entre los países, como todas las nuevas tecnologías.

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