El S&P Merval frenó pérdidas, pero cerró con tibio avance (YPF se hundió 9,8%)

Finanzas

El índice S&P Merval repuntó un tibio 0,5% a 25.823,47 unidades. La suba fue muy acotada, si se la compara con el rebote en Wall Street, debido en gran parte a la fuerte baja de YPF (-9,8%), acción con gran ponderación en el panel líder.

En una rueda muy volátil, la bolsa porteña finalmente puso frenar las pérdidas de las últimas ruedas, y rebotó un leve 0,5%, en medio de los crecientes temores globales y locales sobre el impacto que tendrá la pandemia de coronavirus, en momentos en que el Gobierno impulsa una millonaria reestructuración de deuda.

Pese a fuertes rebotes generalizados en las principales bolsas del mundo, el índice líder S&P Merval de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) repuntó a 25823,47 unidades.

La suba fue muy acotada si se la compara con el rebote de hasta 6,2% registrado en Wall Street. Esto fue producto en gran parte de la fuerte baja de YPF (-9,8%), acción con gran ponderación en el panel líder, ante otro derrape del petróleo.

Por otro lado, los incrementos del día fueron encabezados por los activos de Supervielle (+8,1%); Transener (+6,7%); y Pampa Energía (+6,5%).

"Es probable que sigamos teniendo correcciones en los precios de los activos y también mucha volatilidad, siguiendo la evolución de la pandemia tanto en Argentina como en el mundo, y no menos importante, a la espera de novedades sobre la reestructuración de la deuda", comentó un analista.

Por su parte, en Wall Street, las acciones argentinas cerraron con disparidad, luego de las bruscas caídas sufridas el lunes. Entre las subas, aparecieron los papeles de Corporación América (+18,5%), que en la víspera se había hundido 35%, de Pampa Energía (+12,6%), y de Banco Macro (+11,2%). Entre las caídas, en tanto, se destacaron las acciones de Telecom Argentina (-12,6%), e YPF (-8,8%).

Bonos y riesgo país

Sin piso a la vista, los bonos argentinos en dólares siguieron en picada este martes, y cayeron hasta 7,2%, reflejando la incertidumbre respecto a la reestructuración de la deuda, a la espera de la primera oferta oficial, en medio de una mayor aversión al riesgo global por el temor a los efectos del coronavirus.

Los títulos bajaron entre 50 centavos y 1 dólar a lo largo de toda la curva, para acumular pérdidas del 30% y 40% en lo que va del año.

"Creemos que parte de la caída refleja la percepción por parte de los inversores de una menor probabilidad de que el Gobierno logre un acuerdo con los acreedores", dijeron desde Balanz.

Desde Rava, en tanto, afirmaron que "claramente muchos inversores han huido de países emergentes en general y en especial de Argentina que, además de no poder generar flujos de fondos por el coronavirus, se enfrenta a una acumulación gigantesca de vencimientos en el corto plazo que hacen imposible el pago en tiempo y forma".

Con las nuevas bajas en los bonos argentinos, el riesgo país de Argentina, medido por el banco JP.Morgan , subió 79 unidades, o un 2,3%, a 3.546 puntos básicos, niveles no registrados desde junio de 2005 antes de la reestructuración de la deuda llevada a cabo por Néstor Kirchner y Roberto Lavagna. El referencial cerró 2019 en un valor de 1.770 puntos y alcanzó un nivel de casi 2.600 puntos en septiembre pasado.

Dados los bajos valores de los bonos "crecen las chances de que comiencen a ingresar peligrosos fondos buitre, aún cuando sería inminente la oferta (del Gobierno) a los bonistas", dijo el economista Gustavo Ber.

"El atraso en la presentación de la oferta a los acreedores debido al coronavirus generó más incertidumbre entre los inversores, la que se refleja en los precios de los títulos", agregó otro analista.

El Gobierno extendió este martes el plazo para la identificación de los titulares de los bonos bajo legislación extranjera hasta el 25 de marzo, dijo el Ministerio de Economía en un comunicado.

En lo que respecta al segmento de pesos, los bonos cayeron un 2% en promedio, en medio del lanzamiento de un nuevo canje de deuda en pesos por hasta $650.000 millones que incluye lecaps, lebads, una letra a descuento y el bopomo, todos canjeables por una serie de bonos ajustables por CER.

"Las autoridades buscan descomprimir la presión de renovar grandes vencimientos de deuda casi todas las semanas en un contexto de baja confianza y dudas de sostenibilidad", indicaron desde el Grupo SBS.

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