A pesar de que en noviembre pasado el precio del oro tuvo un repunte, luego del retroceso desde los máximos de octubre, el accionar de los bancos centrales parece haber sido nuevamente determinante para el recorrido del metal hacia el cierre del 2025. Así lo muestran los datos relevados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el World Gold Council (WGC) y los propios bancos centrales, que dan cuenta de que en noviembre de 2025 llevaron a cabo compras netas por 45 toneladas.
Boom del oro no cede: la demanda de los bancos centrales se mantuvo firme en noviembre
Si bien las compras netas de los primeros once meses del 2025 son inferiores a las de los años anteriores, que marcaron récords, aun así la demanda de los bancos centrales del mundo, en particular los de mercados emergentes, sigue sostenida y en niveles elevados.
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Una asignación estratégica al oro beneficia a las carteras en un mundo cada vez más incierto, señalan en el mercado del metal.
Si bien la cifra es ligeramente inferior a la de octubre, las compras se han mantenido elevadas en comparación con los meses anteriores del pasado año. De esta manera, el total de compras reportadas hasta noviembre sumó 297 toneladas, aunque resultan inferiores a las del mismo período de los años récord anteriores.
Fue el Banco Nacional de Polonia quien lideró las compras netas por segundo mes consecutivo, tras el resurgimiento de las adquisiciones por parte de la entidad en octubre.
Según los expertos del mercado mundial del oro, la demanda se mantuvo firme gracias a que los bancos centrales de mercados emergentes continuaron con importantes compras de oro. Además, entre estos bancos centrales, las tenencias de oro como porcentaje de las reservas totales muestran una amplia variación: en el caso de Polonia representan casi el 30%, en Turquía más del 55%, en Kazajistán superan el 75%, mientras que en Brasil y China apenas están por encima del 5%.
Según los datos de noviembre, la actividad se concentró en:
Banco Nacional de Polonia: compró 12 toneladas, continuando su racha de compras desde octubre. Esta adquisición elevó sus reservas de oro a 543 toneladas, lo que representa casi el 28% de las reservas totales a precios de fines de noviembre.
Banco Central de Brasil: compró oro por tercer mes consecutivo, sumando 11 toneladas en noviembre. En los últimos tres meses adquirió 43 toneladas, elevando sus reservas totales a 172 toneladas, equivalentes al 6% de sus reservas totales.
También fueron compradores el Banco Central de Uzbekistán (10 ton.), el Banco Nacional de Kazajistán (8 ton.), el Banco Nacional de la República Kirguistán (2 ton.), el Banco Nacional Checo (2 ton.), el Banco Popular de China (1 ton.) y el Banco de Indonesia (1 ton.).
Mientras que los vendedores netos durante el mes fueron el Banco Central de Jordania (2 ton.) y el Banco Central de Qatar (1 ton.).
Cabe señalar que en noviembre también el Banco de Tanzania declaró que había acumulado 15 toneladas de oro monetario refinado en el primer año de su Programa Nacional de Compra de Oro, como parte de los esfuerzos para fortalecer sus reservas extranjeras.
En lo que va del año, el Banco Nacional de Polonia (95 ton.) continúa siendo el mayor comprador oficial de oro, casi el doble que el segundo mayor comprador, Kazajistán (49 ton.).
Para los expertos, si bien las compras netas reportadas hasta noviembre se mantienen a un ritmo menor que en años anteriores, el impulso comprador de los bancos centrales sigue siendo relativamente sólido.
En cuanto al panorama del mercado mundial del oro, tras las primeras dos semanas de 2026, el metal parece haber superado las dificultades iniciales asociadas a la venta por pérdidas fiscales, el reequilibrio de carteras y la volatilidad de los metales preciosos, alcanzando tres nuevos máximos históricos.
Los especialistas explican que cuando los picos geopolíticos, habitualmente de corta duración, se vuelven frecuentes, comienzan a generar primas de riesgo más elevadas, lo que beneficia al oro. Además, la acusación de la administración Trump contra la Reserva Federal (Fed) impulsó aún más la cotización del metal, llevándola cerca de los 4.600 dólares por onza.
Todo esto refuerza un mensaje clave: una asignación estratégica al oro beneficia a las carteras en un mundo cada vez más incierto, señalan en el mercado del metal.
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