En el cierre de 2025 después de una formidable performance de los metales, en particular, del oro y la plata, y más recientemente del cobre, los pronósticos eran halagüeños, pero moderados y cautelosos. Si bien nadie pronosticaba otro boom como lo visto en los últimos dos años y sobre todo en 2025, ni aventuraban récords inimaginables hasta hace poco, el consenso era que la tendencia se mantendría alcista. Quizás, gran parte de los analistas víctimas del síndrome FOMO, se manifestaba alcistas, pero en realidad, los expertos mantenían escenarios alcistas apoyados en los drivers de los últimos años esperando subas de 15% promedio.
Oro: antes del Caracazo 2.0 ya la tendencia era alcista
Los bancos de inversión ya pusieron sus modelos en modo “recalculando” elevando los precios esperados para fin de año. Las expectativas son moderadas pero alcistas, mientras evalúan el efecto dominó de Venezuela.
-
El oro cayó mientras que los inversores reevalúan la situación entre Estados Unidos y Venezuela
-
El oro en precio récord impulsa una nueva fiebre minera en Australia
Bancos de inversión y fondos globales recalibran proyecciones para el metal precioso ante el recrudecimiento del riesgo geopolítico y las expectativas de política monetaria en Estados Unidos.
Ahora, tras la reciente acción militar estadounidense en Venezuela, la lectura de los expertos del mercado de metales preciosos, es que la novedad subraya que es probable que la inestabilidad geopolítica continúe siendo un factor clave que impulsa el oro, como lo fue durante gran parte de 2025. Sin embargo, advierten desde el WGC, que el impacto en el oro a mediano plazo no es tan claro, dados los crecientes esfuerzos de Estados Unidos por fortalecer su posición como petrodólar.
“Los precios del petróleo están en el punto de mira de todos hoy, pero las redes sociales están repletas de comentarios sobre cómo el aumento de la producción está a años y miles de millones de dólares de distancia. Además, el posicionamiento en futuros de Brent y WTI es muy corto. El petróleo y el dólar podrían ser clave para los movimientos del oro esta semana”, explican. Hoy por hoy, en el mercado del oro siguen evaluando el efecto dominó de Venezuela.
Cabe recordar que el oro retrocedió durante la última semana de 2025, según la LBMA, un 2% semanal, tras cerrar 2025 con un aumento del 67%, el mejor desempeño desde 1979. El consenso es que el retroceso del oro podría estar relacionado con el reequilibrio de la cartera a fin de año, tras su impresionante repunte en 2025, así como con la posible toma de ganancias, que enfrió el impulso del metal amarillo.
Además, durante esa última semana, las entradas globales de fondos ETF de oro se desaceleraron a medida que el precio del oro retrocedía, mientras que las posiciones largas netas en la Bolsa de Futuros de Shanghái también disminuyeron. El consenso era que el retroceso del oro desde máximos históricos iba a buscar una nueva consolidación, pero con la tendencia principal aún alcista.
Otro factor a tener en cuenta es que con el oro cerrando su mejor año desde 1979, el reequilibrio de los índices de materias primas se convirtió en un evento clave, ya que los principales índices de materias primas deben vender una parte de sus tenencias de oro en función del precio de cierre de 2025 y sus objetivos de ponderación para 2026, lo que podría generar cierta turbulencia a corto plazo.
Pero ya iniciado el 2026, los riesgos geopolíticos siguen siendo un factor clave para el oro. Si bien EEUU tomó rápidas medidas militares en Venezuela, el país e Irán intercambiaron amenazas., mientras que Rusia y Ucrania continuaron intercambiando golpes, y China impuso sanciones a empresas y personal estadounidense por sus recientes ventas de armas a Taiwán.
Claro que también es importante seguir de cerca las expectativas sobre las medidas de la Reserva Federal (Fed) en 2026. En tal sentido, si bien la publicación de datos clave, como las nóminas de diciembre y los PMI estadounidenses, puede aumentar la anticipación de los inversores sobre futuros recortes de tasas, el candidato a la nueva presidencia de la Fed (aún no anunciado por Trump) podría tener un papel más importante en este asunto.
Mientras tanto, ni lerdo ni perezoso el banco Morgan Stanley elevó su pronóstico para el oro a u$s4.800 (desde u$s4.400), un nuevo máximo históricos para finales de año, ya que la caída de las tasas de interés, las compras de los bancos centrales y el riesgo geopolítico persistente siguen impulsando la demanda del tradicional activo de refugio seguro.
En una reciente nota de investigación los analistas del banco dijeron que el repunte del metal precioso está siendo apuntalado por una combinación de cambios macroeconómicos y de política, incluido un ciclo de flexibilización esperado por parte de la Fed, un cambio de liderazgo en la Fed y compras sostenidas por parte de los bancos centrales y fondos de inversión.
Según comenta Tom Ozimek vía TET, los analistas afirman que lo acontecido en Venezuela ha revitalizado la compra de activos refugio en un momento en que muchos inversores ya se posicionaban a la defensiva. “La situación en torno a Venezuela claramente ha reactivado la demanda de activos de refugio, pero se suma a las preocupaciones existentes sobre la geopolítica, el suministro de energía y la política monetaria”, le dijo Alexander Zumpfe, trader de metales preciosos de Heraeus Metals Alemania.
Ocurre que los inversores suelen buscar oro durante períodos de tensión económica y política, ya que el metal amarillo tiende a tener un buen rendimiento en entornos de tasas de interés bajas, cuando el costo de oportunidad de mantener un activo sin rendimiento disminuye. De ahí que Morgan Stanley dijo en su nota que los recientes acontecimientos en Venezuela probablemente reforzarían el atractivo del oro como reserva de valor, aunque no citó los acontecimientos como una contribución formal a su pronóstico de u$s4.800.
Por su parte, JPMorgan Chase también elevó recientemente su perspectiva del precio del oro, pronosticando que el metal alcanzará los u$s5.000 la onza en el cuarto trimestre de 2026 y los u$s6.000 a largo plazo. "Si bien este repunte del oro no ha sido, ni será, lineal, creemos que las tendencias que impulsan este rebase al alza en los precios del oro no se han agotado", explicó Natasha Kaneva, directora de Estrategia Global de Materias Primas en JPMorgan, a fines del año pasado.
Mientras que los analistas de ING también prevén un mayor potencial alcista para el oro, ya que, en una nota días atrás, afirmaron que las compras de oro por parte de los bancos centrales y las expectativas de nuevos recortes de tasas por parte de la Fed respaldan al metal precioso.
No hay que soslayar que el oro también superó recientemente a los bonos del Tesoro de EE.UU. como proporción de las reservas de los bancos centrales mundiales por primera vez desde 1996, y Morgan Stanley calificó este avance como una “señal poderosa” de que los inversores confían en el valor a largo plazo del metal amarillo.
Ahora bien, es cierto que el oro sigue siendo la materia prima preferida por el consenso, sin embargo, también destacan la fortaleza de otros mercados de metales como el caso de la plata y el cobre. Al respecto, desde ING señalaron que el apetito de los inversores sigue siendo fuerte, ya que los fondos ETF respaldados por plata continúan atrayendo entradas, describiendo la perspectiva para 2026 como “constructiva”, respaldada por una firme demanda industrial de paneles solares y tecnologías de baterías junto con flujos de inversión sostenidos.
Mientras que, en cuanto a los metales básicos, se prioriza el aluminio y el cobre, ya que ambos enfrentan limitaciones de suministro constantes ante la creciente demanda. Por ejemplo, se destaca que la oferta de aluminio sigue siendo escasa fuera de Indonesia, mientras que las señales de una renovada compra en EE.UU. han impulsado los precios al alza.
Con relación a los precios del cobre, que también se dispararon en la Bolsa de Metales de Londres, donde el metal a tres meses alcanzó un récord de u$s13.387,5 por tonelada esta semana, los analistas de Morgan Stanley afirman que la demanda de importaciones de EE.UU. y las persistentes interrupciones en las minas mantienen la tensión en los mercados globales de cara a 2026.
También el níquel fue otro metal destacado, con un avance del 5,8% a u$s17.980 la tonelada, su nivel más alto desde octubre de 2024, y en este caso los riesgos de interrupción del suministro en Indonesia están respaldando los precios, aunque gran parte del riesgo puede estar ya descontado en los precios.




Dejá tu comentario