Argentina tiene por delante una ventana de oportunidad inédita en el mercado del oro. De acuerdo con un informe oficial de la Secretaría de Minería de la Nación, elaborado por el economista chileno radicado en el país Gabriel Ríos Díaz y publicado a fines de 2025, el país podría superar los u$s4.000 millones anuales en exportaciones auríferas hacia 2031 bajo los supuestos productivos actuales. Pero el escenario puede ser todavía más ambicioso -o significativamente más adverso- según evolucionen dos variables clave: el precio internacional del oro y la incorporación de nuevos proyectos a la cartera productiva.
Argentina y el boom del oro: por qué las exportaciones pueden llegar a u$s5.700 millones en 2031
El país podría superar los u$s4.000 millones en exportaciones de oro hacia 2031, e incluso escalar a u$s5.700 millones con los precios actuales. Pero un informe oficial advierte que, sin nuevos proyectos y más exploración, el país podría retroceder a menos de u$s2.000 millones anuales en la próxima década.
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Oro. Hoy, la producción aurífera argentina se apoya en un conjunto de minas en operación con distintos grados de madurez, que explican la mayor parte de las exportaciones:
Con un precio de referencia conservador, en torno a u$s3.200–3.300 por onza, las exportaciones proyectadas rondan los u$s4.000 millones. Sin embargo, si se toma como base el precio actual cercano a u$s4.500 la onza, y se mantiene el volumen exportable estimado en torno a 1,28 millones de onzas anuales, el valor de las exportaciones podría escalar hasta u$s5.760 millones anuales a valores de hoy.
La contracara también es clara: sin nuevos proyectos y sin mayor exploración, hacia 2035 Argentina podría caer por debajo de los u$s2.000 millones anuales, incluso en un contexto de precios internacionales elevados.
Un mercado global en tensión estructural
El informe oficial remarca que el oro consolidó en 2024 y 2025 su rol como activo estratégico de inversión, impulsado por la compra sostenida de bancos centrales, la volatilidad geopolítica y la búsqueda de cobertura frente a la inflación y la deuda global.
China, India y Turquía lideraron la demanda oficial, mientras que Estados Unidos y Europa sostuvieron el consumo financiero a través de ETF y lingotes. En ese contexto, el precio del oro marcó récords históricos en 2024, con una suba anual de dos dígitos, y mantuvo su tendencia alcista durante 2025.
Argentina participa de este mercado como exportador primario, con destinos concentrados en Suiza, Canadá y Estados Unidos, donde el metal es refinado o comercializado en mercados financieros. El país no define el precio, pero sí puede definir cuánto exporta, y allí aparece el principal cuello de botella.
Producción actual: una base sólida, pero madura
Hoy, la producción aurífera argentina se apoya en un conjunto de minas en operación con distintos grados de madurez, que explican la mayor parte de las exportaciones:
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Veladero (San Juan): es el principal yacimiento aurífero del país. Produce entre 350.000 y 400.000 onzas anuales, aunque con una curva descendente propia de un proyecto maduro. Sigue siendo el ancla del sector.
Cerro Negro (Santa Cruz): uno de los yacimientos de mayor ley del país. Su producción ronda las 250.000–300.000 onzas por año, con operaciones subterráneas de alta complejidad técnica.
Cerro Vanguardia (Santa Cruz): histórico proyecto en operación desde fines de los años noventa. Produce en torno a 200.000 onzas anuales, combinando cielo abierto y minería subterránea.
Lindero (Salta): proyecto más reciente, con producción cercana a 100.000–120.000 onzas por año, que consolidó a Salta dentro del mapa aurífero argentino.
Don Nicolás (Santa Cruz): yacimiento de menor escala, pero estratégico para sostener el nivel productivo provincial.
- Mina Gualcamayo (San Juan): en operación, recién se aprobó su RIGI para ampliar vida útil durante 26 años más.
En conjunto, estos proyectos permiten sostener el volumen actual cercano a 1,2–1,3 millones de onzas anuales, pero no alcanzan para garantizar estabilidad más allá de la próxima década.
La cartera de proyectos: el verdadero factor decisivo
El informe de la Secretaría de Minería advierte que la cartera de proyectos auríferos en desarrollo y exploración es limitada, y que varios de los grandes proyectos futuros del país están más asociados al cobre y al oro como subproducto, lo que introduce incertidumbre en los tiempos.
Entre los proyectos relevantes se destacan:
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Josemaría (San Juan): principalmente cuprífero, pero con un componente aurífero significativo. En etapa avanzada de desarrollo, aunque con plazos largos de maduración.
MARA (Catamarca): integración de Alumbrera y Agua Rica. El oro aparece como subproducto, pero con volúmenes relevantes en el largo plazo.
Filo del Sol (San Juan): proyecto de gran escala con fuerte componente aurífero, aún en etapa de evaluación económica.
Lama (San Juan): potencialmente relevante, pero con desafíos técnicos y regulatorios pendientes.
- Taca Taca (Salta): además de cobre, tiene potencial en producción de oro. Actualmente en exploración avanzada y a la espera de la DIA.
El problema central, según el informe, es que no hay suficientes proyectos puramente auríferos en etapas avanzadas que permitan compensar el declino natural de las minas actuales.
El riesgo 2035: menos oro, menos dólares
Ríos Díaz es contundente: si Argentina no acelera la exploración y el desarrollo de nuevos yacimientos, la producción comenzará a caer de manera estructural a partir de la próxima década.
Aun con precios internacionales altos, el país podría retroceder a niveles de exportación inferiores a u$s2.000 millones anuales hacia 2035, simplemente por falta de volumen físico. El oro, a diferencia de otros commodities, no admite improvisaciones de corto plazo: entre exploración, factibilidad y construcción, los plazos superan los diez años.
Una oportunidad que no depende del precio
El mensaje central del informe es claro: el precio del oro puede ayudar, pero no reemplaza la inversión. Argentina está bien posicionada geológicamente, tiene proyectos probados y demanda asegurada, pero enfrenta un cuello de botella clásico: la ausencia de nuevos desarrollos que entren en producción a tiempo.
Con reglas claras, acceso al financiamiento y continuidad exploratoria, el país podría consolidar exportaciones por encima de los u$s5.000 millones anuales. Sin esas condiciones, incluso un oro a u$s4.500 la onza no evitará la caída.
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