El "Lobo de Wall Street" contra Dogecoin y Shiba Inu: porqué desconfía de las criptomonedas "meme"

Finanzas

El hombre que inspiró la película de Leonardo DiCaprio apuntó fuerte contra las criptomonedas "meme" favoritas de Elon Musk. Jordan Belfort aseguró que las monedas digitales no tienen ningún valor ni uso y generó repercusiones entre los inversionistas.

El hombre que inspiró la película de Leonardo DiCaprio apuntó fuerte contra las criptomonedas"meme" favoritas de Elon Musk. Jordan Belfort aseguró que las monedas digitales no tienen ningún valor ni uso y generó repercusiones entre los inversionistas.

"Son monedas de mi.. no tienen ningún valor ni uso", expresó textualmente en diálogo con The Sun. Según él, estas monedas solo buscan tomar dinero de inversores y les instan a no vender sus tokens, prometiendo un aumento de valor futuro. Las considera estafas y las califica despectivamente, argumentando que no son inversiones adecuadas. "La gente se está aprovechando de un mercado no regulado y creando monedas de mierda que no tienen valor y no sirven", añadió. “Escuchas historias de personas que ganan millones y miles de millones, pero por cada persona así, hay 10.000 o 100.000 personas que no consiguen nada".

“Soy un fanático de blockchain, pero hay muchas tonterías, muchas monedas de porquería que no sirven para nada y solo están ahí para separar a las personas de su dinero”, agregó contundente.

Shiba Inu y Dogecoin son criptomonedas basadas en un meme de internet que han demostrado que no hay nada como tener cierta fama. Lo que nació como un chiste, ahora son dos de los valores mejor vistos entre las monedas digitales. Desde octubre ambas criptomonedas han ido aumentando su valor y se han mantenido luchando ambas por entrar en la zona de las diez criptomonedas con más valor.

Al tratarse de monedas sin un propósito concreto (recordemos que Bitcoin busca ser una forma de pago superior y más segura), sus movimientos son desconcertantes y algunos creen que podría llegar a superar a Ethereum o incluso al Bitcoin. Desde un punto de vista experto, Dogecoin no tiene capacidad para superar a Bitcoin. No tiene inversores tan poderosos ni una inflación capaz de dispararse como lo ha hecho Bitcoin en los últimos años. Su precio está muy por debajo del dólar. Esto se debe a que hay un número pequeño de tokens Dogecoin.

Shiba Inu, por su parte, tampoco parece tener mucha oportunidad. Su historia es bien distinta, ya que se crea en 2020 intentado seguir la estela del Dogecoin. Ha tenido un rápido crecimiento, lo cual lo ha posicionado entre las más poderosas, pero actualmente le cuesta mantenerse en el top 10. Si bien se debe valorar su rápida llegada, aún les queda mucho por delante para convertirse en criptomonedas líder.

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¿Quién es Jordan Belfort?

Se trata de un corredor de bolsa neoyorquino, quien se hizo multimillonario muy joven, a los 26 años, y fue enviado a prisión por manipulación del mercado de valores y lavado de dinero, entre otros cargos. Perdió u$s200 millones de quienes incautamente invirtieron en acciones basura. Belfort no nació siendo rico. Creció en una familia judía de clase media baja.

Sus padres, Leah y Max, eran contadores; estudió biología en la American University e incluso intentó estudiar odontología, pero -como lo cuenta el diario The Independent- el decano le recordó: "La edad de oro de la odontología ha terminado. Si usted está aquí solo para hacerse rico, está en el lugar equivocado". Y tan equivocado estaba como odontólogo, y como biólogo, que inevitablemente su ambición desaforada lo condujo a Wall Street, donde trabajó en LF Rothschild, una firma de corredores de bolsa que fue su primera escuela y que quebró en 1988.

Decidió fundar su propia compañía en los años 90, Stratton Oakmont, que vendía acciones por pocos centavos prometiendo ganancias astronómicas. Llegó a manejar 6 automóviles del más alto lujo, a tener su propio helicóptero y a navegar un yate de 167 pies, antigua propiedad de Coco Chanel.

Al año, Belfort llegó a tener ganancias por u$s50 millones. Pero a final de cuentas, lo único que logró fueron 22 meses de prisión y el deber de indemnizar a sus clientes con u$s110,4 millones.

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