Periodista: La Reserva Federal (Fed) volverá a recortar su tasa un cuarto de punto cuando termine su cónclave. Los futuros y los mercados de apuestas lo anticipan con 97% de probabilidad. Dado el ascenso reciente de la inflación, y el aumento sostenido de las tasas largas desde que el banco central se embarcó en la fase de baja de tasas, ¿no le llama la atención? ¿No es una contradicción?
Diálogos de Wall Street: ¡Felices fiestas! La Fed nos dedica la última baja de tasas de 2024
¿Se justifica un recorte? ¿O sería más prudente tomarse un descanso? ¿Qué vendrá después cuando Trump asuma en la Casa Blanca?
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La Reserva Federal (Fed) volverá a recortar su tasa un cuarto de punto cuando termine su cónclave.
Gordon Gekko: Sin forward guidance, la reunión tendría un pronóstico reñido.
P.: La gente descuenta que la Fed va a practicar otra rebaja de tasas porque es lo que las propias autoridades le han hecho entender. No porque la data los convenza.
G.G.: Así es. La cuasi certeza deriva de la comunicación oficial, no de las circunstancias ni del contexto.
P.: La Fed está jugada. Pero, ¿no debería intercalar una pausa y tomarse más tiempo antes de intervenir? Tampoco sabe qué es lo que la Administración Trump se trae entre manos.
G.G.: Podría haber salteado la reunión de noviembre y gatillar hoy. O, al revés. Y no nos olvidemos que la baja arrancó en septiembre con un sablazo de medio punto. Visto en perspectiva, y recordando la amenaza que supuso la Ley de Sahm, la economía y el empleo están en buena forma, mejor que lo previsto. No precisan auxilio.
P.: La ley de Sahm, que tomó en cuenta el salto de medio punto que registró la tasa de desempleo, encendió la alerta de una probable recesión. No obstante, la propia Claudia Sahm dijo que era una exageración.
G.G.: La Fed se tomó su tiempo para empezar a bajar las tasas. Cuando se decidió, lo hizo con ganas. Y hoy lo confirmará.
P.: Clausuró un frente de peligro, que después se probó que no era tal. La economía está creciendo en torno al 3%. La curva de rendimiento retomó una pendiente positiva hasta en su definición más exigente, la que compara tasas de 10 años con las de tres meses. Pero, ¿no se descuidó la retaguardia? ¿No se le escabulló la inflación? Y también las expectativas, a juzgar por el hundimiento de los bonos del Tesoro.
G.G.: Nos desplazamos de babor a estribor, pero sin colisión.
P.: ¿No habría que enderezar el rumbo? No digo suspender el proceso de baja de tasas, pero tomarse un descanso para reunir mejor evidencia.
G.G.: Entiendo que así va a ser, pero a partir de enero. Me imagino que habrá un fuerte debate. Escuchamos voces como las de Michelle Bowman o Lorie Logan que parecían gustosas de aplicar el freno hoy mismo.
P.: El que empuja es el gran jefe, Jay Powell.
G.G.: Y donde manda capitán.
P.: Powell es además quién está en la línea de fuego. Aunque el presidente electo ya no diga que piensa despedirlo.
G.G.: Tal cual. Y el próximo secretario del Tesoro, Scott Bessent, también planteó anular su influencia con una Fed paralela y designando a un sustituto que fuera muy activo en la comunicación. Al punto de disputarle la atención de los mercados.
P.: Un disparate.
G.G.: Por eso se archivó la idea. Pero Powell sigue en la mira. Y en cuanto suspenda la baja de tasas volverá a recibir ataques. Por eso tal vez se entiende su apuro. Tres rebanadas y un recorte de tasas de un punto completo, todo en la fase final de la Administración Biden. Con la sensación de que es demasiado. Es decir, Trump arranca con una Fed que ya hizo lo que debía y un poco más.
P.: Tendrá que hacer mérito para ganarse nuevas reducciones de tasas.
G.G.: En efecto. Y no solamente con la Fed. Las tasas largas comenzaron a trepar cuando Trump repuntó en la campaña, cuando todavía la corría a Kamala Harris por detrás en las encuestas. Sus ideas son compatibles con tasas de interés más altas, no menores. Salvo que las explique distinto.
P.: En esta reunión la Fed actualizará sus proyecciones económicas. Y el mapa de puntos. Importa más la hoja de ruta que la decisión puntual de bajar las tasas hoy.
G.G.: Y si la decisión de hoy no es unánime, si Michelle Bowman, como pasó en septiembre, vota en disidencia, más todavía. Pero no nos engañemos, el mapa de puntos reflejará una posición estilizada de la Fed, agnóstica con respecto al programa de gobierno de Trump.
P.: Yo diría que muy benevolente.
G.G.: Si Trump piensa ejecutar lo que prometió en campaña, sí. Hasta acá habrá llegado la bonanza. Eso Trump y Bessent lo saben. Habrá que ver cómo lo incorporan en la ecuación. Pero la Fed no va a hacer escándalo.
P.: ¿No?
G.G.: Para eso están las tasas largas. Son las que primero van al frente como ya vimos. La Fed tiene un colchón de tasa como para cruzarse de brazos y guardar silencio de radio hasta ver los resultados concretos. A pesar de los recortes, la tasa real sigue siendo restrictiva.
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