La puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) a partir del 1° de noviembre generó una fuerte competencia entre bancos y sociedades de bolsa, aunque con el manejo de fideicomisos puso en carrera a las fiduciarias. Las administradoras de fideicomisos financieros comienzan charlas con grandes empresas y compañías extranjeras para captar los recursos que se destinarán al mercado y buscan hacerse un lugar frente a los fondos comunes de inversión (FCI).
FAL: las fiduciarias salen a competir con bancos y sociedades de bolsa por los fondos de las indemnizaciones
Los nuevos fondos comenzará a recibir aportes hacia fin de año. Desde las fiduciarias afirman que, para las grandes empresas, sus instrumentos dan la posibilidad de diferenciarse con cuentas individuales, carteras a medida y mayor trazabilidad de los recursos.
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Las inversiones en fideicomisos, afirman, son más atractivas para grandes empresas.
La expectativa del mercado es que los grandes bancos tengan una ventaja inicial y se queden con gran parte del dinero, especialmente entre pequeñas y medianas empresas que ya concentran allí su nómina por el pago de salarios y otros servicios financieros. En cambio, las fiduciarias apuntan principalmente a compañías de mayor tamaño y multinacionales, con una propuesta basada en separar los fondos de cada empresa, permitir estrategias de inversión diferentes y dar mayor trazabilidad sobre los activos.
"Este es un negocio para los grandes bancos que tienen payroll de empresas y que lo van a terminar automatizando", señaló Jorge Sodano, country leader de TMF Group para Chile, Paraguay y Uruguay. En ese sentido, dentro del sector consideran que, si un 30% del negocio queda fuera de las entidades bancarias, sería un resultado significativo.
"Hay empresas que no van a buscar un producto que es lo mismo para todos, sino que van a buscar tener una diferenciación", explicó Sodano. Allí entran variables como los costos de administración, la estrategia de inversión, la capacidad operativa para pagar indemnizaciones y la posibilidad de contar con información "confiable, verificada y auditada" sobre los saldos acumulados.
Desde Grupo IEB señalaron que, si bien los fideicomisos están orientados a empresas más grandes que no quieren delegar las inversiones a un tercero, ellos plantearon a la Comisión Nacional de Valores (CNV) la posibilidad de que sean todos FCI, aunque del otro lado la decisión ya estaba tomada. "El problema es que después tenés tres millones de fideicomisos y para controlarlos supone un problema. Además, el problema del fideicomiso es cómo lo valuás, qué ratio de conversión le aplicás, etc.", analizaron en una mesa de debate con periodistas.
Fideicomisos vs. FCI: cuál es la diferencia entre los vehículos
La Ley 27.802 y su reglamentación establecieron que los recursos del FAL podrán canalizarse mediante fondos comunes de inversión o fideicomisos financieros. El aporte será equivalente al 1% de la masa salarial para grandes empresas y al 2,5% para pymes. Se trata de un fondo de la empresa destinado exclusivamente a afrontar indemnizaciones de sus empleados.
La principal diferencia que plantean los fiduciarios aparece en la administración de esos recursos. En un FCI, los aportes de distintas empresas ingresan a un mismo fondo y son invertidos de acuerdo con una política y un perfil de riesgo general definidos para ese vehículo. En cambio, el fideicomiso financiero si bien puede ser multiempresa, mantiene dentro de una misma estructura una cuenta individual para cada compañía. Así, los aportes de una empresa no se mezclan patrimonialmente con los de otra y cada cuenta puede seguir una estrategia distinta.
"Cada empresa pasa a tener su cuenta individual de inversión con sus propios activos", explicaron desde TMF. La estructura permite que los fondos tengan un patrimonio separado y que la compañía pueda seguir específicamente cuánto aportó, dónde se invirtió, qué rendimiento obtuvo y cuánto se utilizó para indemnizaciones.
Esto también habilita diferencias incluso dentro de un mismo grupo económico, ya que si una compañía tiene alta rotación de personal puede obtener una cartera más líquida y conservadora, mientras otra empresa del mismo holding, con menor nivel de desvinculaciones, podría trabajar con otro horizonte de inversión.
"Permite segregar los aportes a cada empresa e ir dándole la flexibilidad y el riesgo de inversión que necesitan", sostuvo Sodano. Además, las compañías pueden designar al asesor financiero o banco encargado de manejar las inversiones dentro del fideicomiso.
"Creemos que los fondos comunes de inversión son el instrumento correcto para las empresas más chicas o para las que tengan aportes poco significativos. Pero entendemos que el fideicomiso es la mejor opción para empresas que tengan aportes grandes y que busquen realmente tener una diferenciación al momento de invertir en los activos", afirmaron desde TMF Group.
El esquema fiduciario también contempla la posibilidad de cambiar al asesor de inversiones sin abandonar el fideicomiso. Como los activos permanecen identificados dentro de una cuenta comitente correspondiente a cada compañía, la empresa puede modificar quién administra la cartera manteniendo la estructura y la trazabilidad de los fondos.
"Muchos hablan del fondo. Todas las sociedades gerentes buscan atraer a muchas empresas, que todas transfieran ahí y después ven cómo pagan (pese a ello, la posibilidad de inversión es bastante conservadora y prevén en un mínimo de liquidez). Nosotros lo que estamos buscando es pocas empresas, darles cuentas individuales a cada una e invertir cada una de esas cuentas de la mejor manera", sintetizó Sodano.
FAL: cómo funcionarán y qué beneficios fiscales tendrán
Durante los primeros seis meses los vehículos recibirán los aportes y los invertirán, recién a partir del séptimo mes (mayo) las empresas podrán disponer de los recursos acumulados para afrontar total o parcialmente los pagos de indemnizaciones.
La empresa deberá presentar una declaración jurada con los datos del beneficiario, monto, cuenta bancaria y documentación respaldatoria. Una vez realizada la validación, se rescatan los activos necesarios y el fiduciario transfiere directamente el dinero al trabajador. Los administradores deberán mantener carteras suficientemente líquidas porque, una vez recibida y validada la instrucción, el pago al trabajador deberá realizarse dentro de los cinco días hábiles.
Pese a ello, la obligación indemnizatoria continúa en cabeza del empleador, ya que el FAL funciona como una fuente disponible para financiarla y la empresa puede decidir utilizarlo total o parcialmente. Los administradores de los fondos no serán solidariamente responsables.
El esquema prevé que las contribuciones que los empleadores destinen al FAL son deducibles del Impuesto a las Ganancias, mientras que los rendimientos generados por las inversiones -intereses, resultados por compraventa, dividendos u otras rentas- quedan exentos del gravamen. Esto podría hacer que las empresas decidan incrementar el fondo para futuras indemnizaciones.
Cabe destacar que las cuentas utilizadas exclusivamente por FCI o fideicomisos para instrumentar el régimen estarán exentas del Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios. Aunque la normativa nacional no estableció exenciones específicas para Ingresos Brutos, sellos o tasas municipales, por lo que el tratamiento dependerá de cada jurisdicción.
Aún restan la resolución de la Comisión Nacional de Valores (CNV), la de ARCA y Secretaría de Trabajo, así como también una adicional de la UIF (Unidad de Información Fiscal). Bancos, administradoras y fiduciarias competirán por un flujo obligatorio de recursos que crecerá mes a mes, aunque la incógnita estará en cuánto dinero permanecerá acumulado desde el séptimo mes, cuando las compañías podrán comenzar a utilizarlo para financiar desvinculaciones.
Para Sodano, "no va a ser un negocio hiperrentable". "Durante los primeros seis meses esto se va a terminar depurando entre bancos y algunas ALyC, y el diferencial clave será el servicio y la gestión", sostuvo.





