La FED comienza el "tapering" con la inflación y los salarios al acecho

Finanzas

Un aumento de precios y salarios a máximos de varias décadas podría desafiar a las autoridades de la Reserva Federal esta semana, mientras intentan mantener un equilibrio entre garantizar que la inflación se mantenga contenida y dar a la economía el mayor tiempo posible para que recupere los empleos perdidos.

La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) está lista para comenzar a eliminar parte de sus políticas de estímulo que implementó cuando comenzó la pandemia. Sus funcionarios han señalado que anunciarán en su reunión de política monetaria que comienza este martes el inicio de un retroceso en sus compras mensuales de activos pero la presión que ejercen la inflación y los salarios desafían al organismo.

Un aumento de precios y salarios a máximos de varias décadas podría desafiar a las autoridades de la Reserva Federal esta semana, mientras intentan mantener un equilibrio entre garantizar que la inflación se mantenga contenida y dar a la economía el mayor tiempo posible para que recupere los empleos perdidos desde la pandemia.

Actualmente, la Fed acude cada mes a los mercados para comprar u$s120.000 millones en activos -a través de dos programas de bonos del Gobierno y titulaciones hipotecarias- y según la última reunión de política monetaria, el objetivo de la Fed es abandonar las compras netas en junio de 2022. A partir de ahí debe decidir en qué fecha empezar y qué cuantía reducir cada mes. Las actas septiembre incluyeron un posible plan que contempla 15.000 millones de reducción de compras por mes. De esta manera, para finalizar estas operaciones necesitará ocho meses y, con el objetivo de junio sobre la mesa, deberá empezar en noviembre.

En EEUU, el dato de inflación de septiembre escaló hasta el 5,4%, máximo desde 2008 y ligeramente por encima de las expectativas. La principal presión al alza del IPC de septiembre vino del coste de la vivienda (3.2% frente al 2.8% de agosto), señal de un sobrecalentamiento en el mercado inmobiliario estadounidense. En ello influye las adquisiciones de titulaciones hipotecarias de la Fed, u$S40.000 millones al mes y que se reducirán en u$s5.000 millones cada treinta días, según el plan que se discutió en la última reunión.

De acuerdo a las últimas previsiones de la FED, publicadas en septiembre, la inflación en EEUU cerrará el año 2021 en el 4,2%, mientras que para el año que viene caerá dos puntos porcentuales, hasta el 2,2%. Este porcentaje se mantendrá en 2023 y en 2024 se reduciría ligeramente al 2,1%, según los pronósticos. Para estas proyecciones utiliza el índice de precios de Gastos de Consumo Personal (PCE), en lugar del IPC, que reporta una inflación superior. Actualmente, se sitúa en el 4,3%.

El escenario para 2022 se tambalea, los principales bancos centrales ya reconocen que la inflación durará más tiempo de lo esperado. Y ante ese escenario, "aumenta los riesgos de que las expectativas de inflación a largo plazo se ajusten al alza", afirmó Tiffany Wilding, economista de PIMCO, que ve un "un riesgo significativo de que las subidas de tipos se adelanten". Desde ING van más allá y anticipan que en 2022 ya se producirán al menos dos subidas de tipos, incluso una tercera a partir de julio.

Las economías del mundo están viviendo un momento clave: el escenario macroeconómico es similar, con una ralentización en el crecimiento. Los riesgos, además de la inflación, vienen impulsados por la reapertura económica que ha derivado en desajuste entre la oferta y la demanda. Como consecuencia, los cuellos de botella en las cadenas suministros, crisis de semiconductores, incremento de las materias primas y escasez de mano de obra ralentizan el crecimiento en los últimos meses, a la vez que presionan al alza los precios.

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