Los 10 consejos que te ayudarán a gestionar tus emociones a la hora de invertir

Finanzas

No todo es mirar gráficos a la hora de tomar una decisión financiera. Una de las pautas más importantes es conocer cómo actuamos frente a los diferentes escenarios.

En la serie Billions, Bobby Axelrod, un multimillonario que maneja un enorme fondo de inversión, tiene una psicóloga dentro del equipo. Cada vez que el protagonista tiene que tomar una importante decisión financiera entra al despacho de Wendy Rhoades y se acuesta en el diván. Nunca deja una acción al azar. No solo analiza al detalle si la inversión será rentable o no, sino que también se pregunta por qué lo hace.

Todo esto es ficción pero esta escena no escapa de la vida real. Constantemente tomamos decisiones y para hacerlas usamos fragmentos de lo que percibimos y los procesamos a través de nuestros pensamientos. Pensamientos condicionados por muchísimas variables: las más importantes, quiénes somos, y cómo creemos que es el mundo. Justamente las decisiones financieras podrían ser un terreno peligroso para quién no sabe gestionar sus emociones.

1) Tomar un test para definir el perfil inversor

Hay un montón de opciones en la web en las que, a través de diversas preguntas, te ayudarán a entender "qué tipo de inversor sos". El resultado no solo determinará cuán riesgoso o no tiene que ser tu inversión, sino que también te permitirá determinar cómo es que sos cuando de dinero se trata. Por ejemplo, te vas a encontrar con preguntas hipotéticas sobre cuánto dinero estás dispuesto a perder. El resultado será si te sentís más cómodo en una inversión tradicional con menos ganancia, o en una riesgosa pero con más posibilidad de incrementar tu capital.

2) Aprender a armar una cartera de inversiones

El punto anterior será muy útil para este. Si sos más temeroso, o tenés miedo de perder tu capital, será importante hacer inversiones más conservadoras, probablemente en renta fija. Si sos más audaz, o podés arriesgar más capital, podrás meterte en inversiones más peligrosas. Los especialistas recomiendan, sin embargo, diversificar el capital. Lo que se conoce como "no meter todos los huevos en la misma canasta". Para esto te puede ayudar un bróker de bolsa que conozca tu perfil.

3) No paralizarse frente al error y capitalizarlo

Hay un término en finanzas que se conoce como Stop loss, o aprender a cortar las pérdidas. Y a esto nos referimos con gestión de emociones. Si yo me impongo un plan y no sale como quiero, ¿qué hago? ¿Sigo con el plan original o soy flexible en el camino? a veces es importante reconocer cuándo y cómo parar. No solo las variables de un gráfico lo van a determinar. También se requiere parsimonia y humildad para reconocer los errores y buscar alternativas.

4) Tomar contacto sobre cómo uno se siente cuando algo no sale cómo se espera

Este ítem probablemente sea la continuación del anterior. Pero el ejercicio es muy sencillo. Por ejemplo: estoy frente a una planilla de cotizaciones y veo cómo mi inversión cae, trato de registrar cómo me estoy sintiendo. ¿Estoy agitado, nervioso, no paro de pensar? saber cómo funcionamos cuando pasa algo malo nos ayudará a tomar mejores decisiones. Si soy impulsivo y sé que eso me llevó por malos caminos, probablemente me sirva aprender a frenar en el momento correcto.

5) Detectar las barreras psicológicas

Si yo tomo contacto de cómo me siento cuándo las cosas suceden también podré detectar cuáles son los aspectos de mi personalidad que no me ayudan a la hora de invertir. Por ejemplo, puedo aprender a reconocer que la incertidumbre me produce miedo, y cuándo tengo miedo tomo decisiones apresuradas. O puedo aceptar que soy codicioso y tiendo a no salir a tiempo de las inversiones.

6) Entender por qué y para qué vamos a hacer una inversión

Esto será clave para definir el plan de acción. Cuál es el objetivo de realizar dicha inversión, cuál es la pérdida que estoy dispuesto a soportar, cuál será el objetivo financiero a cumplir para salir de ella, por cuánto tiempo. Todas estas decisiones delimitarán mi accionar, me ayudarán a crear un plan, y me llevarán a un campo de mayor tranquilidad mental.

7) No dejarse llevar por presiones ajenas

Muchas veces las redes sociales o incluso otras personas con las cuales intercambiamos información pueden influenciar nuestro pensamiento e incluso llevarnos a tomar decisiones que antes de estar expuestos a ellos no las hubiésemos tomado. Es importante tomarse unos minutos y volver a barajar los pensamientos. ¿Realmente tomaría esta decisión o simplemente estoy actuando como otro lo haría?

8) No invertir sin entender de qué se trata

Muchas veces por vergüenza al qué dirán, no admitimos que no sabemos. O creemos que porque alguien nos presenta una inversión compleja, será redituable para nuestro capital. Capacitarse es lo más importante a la hora de invertir. Ir de a poco, entendiendo lo que se está haciendo y sabiendo las variables que pudieran suceder. Hay que comprender al dedillo cómo y dónde se está invirtiendo el capital. De no hacerlo así corremos riesgo de quedar presos de estafas.

9) Evitar caer en el sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación es una manera de accionar que nos lleva a querer confirmar aquella idea que tuvimos previamente. Así, cuándo decidimos algo buscamos información que nos lleve a ratificar esa premisa. Con este mecanismo tendemos a invisibilizar todos aquellos datos que se contraponen con nuestras opiniones.

10) Constancia, constancia, constancia

Si tenemos un objetivo claro es importante no dejarnos vencer por los problemas externos o internos que pudieran sucedernos en el camino. Si una inversión sale mal, podría ser un gran aprendizaje para la próxima. Si no entiendo demasiado de un tema, tendré que destinar más tiempo a la capacitación. Si me di cuenta que puedo arriesgar más, lo haré la próxima. Lo importante es darse tiempo para encarar un proceso de aprendizaje.

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*periodista especializada en finanzas, estudiante de consultoría psicológica

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