12 de enero 2023 - 14:42

Deuda en pesos: qué factores pueden condicionar las próximas colocaciones de Economía

Limitado en diferentes tipos de financiamiento y en la recaudación tributaria, la operatoria de la deuda en pesos se volvió clave para la marcha del gobierno. Qué sucedió en 2022 y que se espera para 2023.   

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Limitado por el acuerdo con el FMI, por el cierre de los mercados de crédito, internacionales, así como por la decisión política de no hacer modificaciones tributarias, el mercado de deuda en pesos resultó fundamental para la sostenibilidad fiscal de la actual gestión, y lo será en mayor medida en un 2023 en el que, acompañado de todos estos factores, la economía deberá transitar las turbulencias de un año electoral.

Sucede que, en primer lugar, el recurso del financiamiento vía emisión monetaria, tras el acuerdo con el FMI, será prácticamente imposible de usar. Si en 2021 el Banco Central aportó al tesoro un 3,7% del PBI mediante este sistema, este guarismo se redujo en 2022, tras el acuerdo con el organismo, al 1% del PBI, y para el 2023 será de solo el 0,6% del PBI.

Asimismo, desde el 2018 y tras el fuerte endeudamiento en dólares operado durante la gestión de Cambiemos, los mercados de créditos internacionales permanecen cerrados para el país, en tanto que el gobierno parece haber descartado instrumentos que operó al principio de su mandato para incrementar la recaudación tributaria, como el impuesto a la riqueza o la suba de retenciones.

A este cuadro, se le agrega una recaudación tributaria que experimentará una ralentización por el crecimiento proyectado del 2%, frente a los 5 puntos aproximados en que se creció el año pasado y 10,3 en 2021.

Según señalan desde la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo – FIDE, ya en diciembre pasado, sobre vencimientos de 700.000 millones de pesos, se logró un exitoso ratio de refinanciación de casi el 250%. A ello, le siguió el también positivo canje de deuda llevado adelante durante la primera semana de enero, donde se lograron extender los vencimientos del primer trimestre de 2023, lográndose postergar casi 3 billones de pesos de los 4,3 billones de pesos de vencimientos, con un 70% de adhesión, a plazos que en un 50% incluyen el período postelectoral, gracias a la acción de bancos públicos y el FGS de ANSES.

Según se desprende de un último informe de la consultora Ecolatina, estos buenos resultados los son aún mayores si se tiene en cuenta lo que había sucedido entre octubre y noviembre pasado. En ese lapso, el financiamiento neto promedió menos de $37.000 millones, es decir una refinanciación de solo el 105%, incluso cuando para el tercer trimestre se situó arriba de los $ 350.000 millones mensuales, es decir una refinanciación del 224%. En este punto, detallan que en la última licitación del año, frente a vencimientos poco significativos, apenas por encima de los $62.000 millones, el Tesoro logró captar fondos por $344.000 millones, lo que redundó en un financiamiento neto superior a los $280.000 millones, con una tasa de rollover “extraordinaria” que se ubicó por encima del 550%, incluso cuando el Tesoro convalidó una baja en las tasas, que cerraron el año al 110%, cuando a mediados de aquel diciembre se ofrecían a un 116%.

Ese buen cierre, agregan, fue clave para cerrar 2022 tanto con una composición del financiamiento como con una tasa del mismo superior a la de 2021. Y es que mientras que el año pasado el refinanciamiento fue del 147%, en 2021 fue del 122%. Asimismo, mientras que en 2022 el 72% de las necesidades se cubrieron en el mercado de deuda en pesos y el 28% vía Adelantos Transitorios del BCRA por emisión, en 2021 había ocurrido lo opuesto, pues el 74% se cubrió con asistencia monetaria y el 26% con deuda en pesos.

Sin embargo, de cara a futuro, el trayecto dista de ser sencillo. Según Informe de Coyuntura de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) dirigido por el ex Secretario de Comercio Roberto Feletti existe un alto costo de endeudamiento en pesos debido principalmente al canje por bonos dual y otros títulos públicos de corto plazo, con una deuda interna en pesos que asciende a $15.557 billones. Asimismo, mencionan que más allá de algunas cartas que el gobierno podrá jugar, como la operación de intercambio de monedas con China y una potencial con Brasil, o ampliar la base imponible por el acuerdo de intercambio de información con EEUU, “el año 2023 se presenta mucho más complicado, en parte porque el gobierno cambió el proyecto de renta extraordinaria por pagar adelantado el impuesto a las ganancias. Parte de lo que ingresa en 2022 es a cuenta del 2023”

Desde Ecolatina, añaden que las autoridades deberán alcanzar un rollover superior al 130% para poder cumplir con la meta monetaria acordada, que era el tope de asistencia por parte del BCRA en 0,6% del PIB, para la cual, estiman, que el promedio de $500.000 millones de vencimientos mensuales hasta marzo será una cifra manejable para el Tesoro sino aparecen episodios disruptivos, pero entre el segundo y el tercer trimestre del año el promedio mensual de vencimientos se ubicará en $1,85 billones, con lo que esperan que el Tesoro impulse nuevamente operaciones de canje, siempre en un marco de consolidación fiscal que permita mantener acotadas las necesidades de financiamiento.

Esta última situación, apuntan, se dará en medio un año con elecciones presidenciales, donde “serán claves las señales que dé la oposición en cuanto al tratamiento de la deuda soberana ante un eventual cambio de gestión”, donde además la situación político-social presiona para expandir el gasto, y generalmente se experimenta una “incertidumbre electoral que incentiva la dolarización de carteras”.

Al mismo tiempo, el dólar Contado con Liquidación (CCL), que en los últimos tiempos venía experimentando una baja, tendrá también un rol relevante, en la medida que su relativo descenso puede significar una fuerte competencia para los inversores en pesos.

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