Se formalizaron en sede judicial las denuncias contra Pavel Durov, fundador de Telegram, una de las plataformas de mensajería más importantes del planeta, luego de su detención el pasado 25 de agosto.
Telegram, Tornado Cash, blockchain y los límites del ciberanonimato
Las denuncias contra uno de los fundadores de Telegram, así como la condena al desarrollador de la plataforma cripto Tornado Cash reabren un debate sobre los alcances de la libertad de expresión, el anonimato, así como la necesidad de combatir eficazmente crímenes de toda índole.
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La Unidad de Ciberdelitos de la Fiscalía de París alega que Durov no cooperó con las autoridades al negarse a moderar o a intervenir en la plataforma ante investigaciones vinculadas a tráfico de drogas, posesión y difusión de imágenes pederastas y estafas, entre otros crímenes.
La empresa Telegram, que cuenta con cerca de 900 millones de usuarios, se defendió a través de un comunicado señalando que “es absurdo afirmar que una plataforma o su propietario son responsables de los abusos que ocurren en la misma”.
La detención de Durov, que se autodefine como libertario, y especialmente el planteo de su defensa, abrió una discusión global sobre cuáles son los límites que deben existir en determinadas plataformas o tecnologías para garantizar el funcionamiento de un Estado de Derecho como el que existe en gran parte de las democracias occidentales.
Los defensores de Durov alegaron, entre otros argumentos, que el secreto de la plataforma garantiza, por ejemplo, la libertad de expresión de ciudadanos que viven bajo regímenes autoritarios de diversa índole, sin responder a las implicancias criminales de proteger ese anonimato sin matices.
Este debate asume una dimensión más profunda y compleja a los de hace algunas décadas debido al advenimiento de poderosas nuevas tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs) donde se combinan avances en inteligencia artificial (IA), la automatización, el Internet de las cosas, la Big data, la computación en la nube y la robótica.
TICs y privacidad
Los vertiginosos cambios tecnológicos que enfrentamos continúan transformando radicalmente nuestras pautas culturales, laborales, sociales y políticas; mutando la forma en que nos relacionamos entre ciudadanos, empresas y estado.
En este universo digital los sistemas democráticos se han visto permeados desde diversas perspectivas por nuevos actores, tanto grandes empresas tecnológicas transnacionales, bigtechs, como plataformas y redes que hacen del anonimato una religión inmutable.
Por un lado, algunas de estas tecnologías han habilitado la posibilidad de que estas bigtechs obtengan enormes beneficios monetarios capturando masivamente datos personales, socavando el derecho a la privacidad.
Por el otro, algunas plataformas de redes sociales, de mensajería o de tenencia y transferencia de activos digitales han tratado de anonimizar a sus participantes facilitando actividades delictivas de todo tipo.
Sin embargo, y pese a sus diferencias, ambos tipos de plataformas o redes son utilizados para manipular informaciones de todo tipo, permitiendo se diseminen mensajes de odio y noticias falsas.
En este contexto es que surge una de las TICs más novedosas, las redes descentralizadas (también llamadas WEB3), creadas fundamentalmente en base a tecnologías de registro distribuido como la cadena de bloques, blockchain.
Blockchain y el pseudo anonimato
Actualmente la Blockchain se ha constituido como una tecnología transversal a todo tipo de actividades sociales y económicas. Cadena de suministros, el universo de finanzas descentralizadas (DeFi), registros médicos, sistemas de votaciones, proyectos productivos y muchos otros desarrollos dan cuenta de esto.
Pero originalmente la idea que plantearon los desarrolladores del bitcoin escudándose en el seudónimo de “Satoshi Nakamoto” en el año 2008, era crear de una tecnología que posibilitara un sistema de pagos descentralizado basado en la criptografía, con carácter pseudo anónimo.
El carácter de pseudo anónimo hace referencia al hecho que en algunas de estas redes todos los movimientos de las cuentas son observables, pero sin conocerse la identidad final del usuario.
Contrariamente a la creencia popular, las cadenas de bloques públicas, como la de bitcoin, son redes completamente transparentes en términos de garantizar la inmutabilidad y visibilidad de la historia de transacciones de cada cuenta creada en su blockchain.
En tal sentido en la Blockchain original (por ejemplo en la de Bitcoin) el único dato que se registra de cada usuario es una clave criptográfica (combinación de letras y números) quedando protegida la identidad final de los participantes.
Sin embargo, si alguien obtiene información que le permite vincular una dirección de blockchain a una entidad o persona, puede monitorear el historial completo de transacciones de ese usuario.
Exchanges y las normas de prevención de lavado
En general, los usuarios cripto suelen efectivizar la primera compra de criptomonedas por medio de un Exchange (Casa de cambio), momento en el que se les solicita identificarse en cumplimiento de los requisitos establecidos por los organismos dedicados a la prevención de lavado de dinero en cada jurisdicción.
Si el Exchange concreta la compra de esa cantidad de criptomonedas solicitadas por el cliente con su propia clave, la transacción quedará registrada en la Blockchain a nombre del exchange.
Si el usuario, sea un cliente o un exchange usa varias direcciones distintas, cualquier vínculo entre estas direcciones puede exponer el hecho de que pertenecen al mismo usuario.
Estas consideraciones toman especial relevancia en el momento actual de Argentina, en el que la Comisión Nacional de Valores abrió el registro de PSAV (Proveedores de Servicios de Activos Virtuales), que ya cuenta con 70 personas jurídicas y 7 personas físicas inscriptas, mientras que, según versiones periodísticas, el BCRA está analizando la posibilidad de derogar la disposición que impide a las entidades bancarias y a los proveedores de servicios de pago que ofrecen cuentas de pago (PSPCP) comercializar cripto-activos.
Mixers o la búsqueda de la privacidad sin atenuantes
Pese a que redes originarias de cadena de bloques como la de bitcoin mantienen en secreto la identidad de sus participantes, surgieron desarrolladores que decidieron ir un paso más allá en la protección del anonimato de sus usuarios buscando romper la trazabilidad que tienen las blockchains públicas creando plataformas denominadas mezcladores “mixers".
Simplificando, los mixers funcionan en forma semejante a un sistema de “doble ventanilla”, una de entrada y otra de salida. En una ventanilla el usuario realiza numerosos depósitos de baja denominación por los cuales se le expiden “certificados de depósito digitales” que va a utilizar, pasado un tiempo, para ir a la otra ventanilla y realizar la extracción de esos depósitos en una cuenta distinta a la utilizada para efectuar el depósito. En medio de esos dos pasos funcionan dos factores que van a permitir volver anónima la transacción. El primero es la gran cantidad de operaciones de entrada y salida que el mixer se encarga de “mezclar” (de allí su nombre) y de esta forma crear una “confusión” que no permita relacionar cuentas de entrada, con cuentas de salida.
El otro factor es el uso de la tecnología ZKP - pruebas de conocimiento cero, que se utiliza para generar esos “certificados de depósito”. Las ZKP, permiten dar certeza de determinada información (la cuenta de origen), sin revelar esa información.
Esta última tecnología (ZKP) es la que está liderando la transformación que experimenta el universo DeFi, en este caso, no por la posibilidad de generar anonimato, sino por su capacidad de validar grandes cantidades de transacciones en bloque aumentando el rendimiento de la Blockchain. Un ejemplo de cómo esta tecnología puede ser utilizada tanto en forma virtuosa para optimizar la red, o en forma maliciosa para sustentar operaciones ilegítimas.
Tornado Cash y las dificultades de juzgar contratos inteligentes descentralizados
Quizás el mixer más célebre sea Tornado Cash, una plataforma cripto con gobernanza descentralizada conformada por un conjunto de contratos inteligentes que tiene como objetivo facilitar el anonimato en transacciones que se tramitan en cadenas de bloques públicas.
El 8 de agosto de 2022, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Tornado Cash, por instrumentar operaciones de lavado de dinero realizadas desde su creación en 2019 en una cifra superior a los 7 mil millones de dólares. Esta sanción prohibió que ciudadanos estadounidenses pudieran interactuar con la plataforma.
Lo llamativo del caso llevado adelante por la OFAC fue que en esa primera instancia se sancionaba a una plataforma descentralizada, no a una persona física o a una persona jurídica con una localización física determinada.
La complejidad de deslindar responsabilidades en estas plataformas virtuales reside en su propio diseño. Como tal, los mezcladores se pueden crear como una infraestructura inmutable e independiente, donde ningún regulador puede controlar, alterar o eliminar unilateralmente la información.
Si bien en una primera instancia la sanción fue contra la plataforma, en agosto del 2022 se detuvo en Ámsterdam a Alexey Pertsev, desarrollador del protocolo Tornado Cash, quien, luego de un largo proceso judicial, fue declarado culpable en primera instancia de lavado de dinero en tribunales de los Países Bajos y condenado a cinco años y cuatro meses de prisión en mayo de este año.
Algunas reflexiones finales
El advenimiento de poderosas tecnologías que posibilitan anonimizar comportamientos abre nuevos interrogantes sobre qué valores deben (y pueden) priorizarse en la nueva sociedad digital.
La tecnología blockchain permite con determinados recaudos impuestos por los reguladores balancear el derecho a la privacidad con el accionar de la justicia.
Por ello no resulta extraño que las tecnologías DLT (Registro distribuido) como la Blockchain, sean las que mayoritariamente eligen los Bancos Centrales para el desarrollo de las monedas digitales públicas (CBDCs), con la salvedad de que en estos casos las Blockchain no son públicas, sino que requieren determinados permisos.
En sentido opuesto se dirigen algunas plataformas privadas como Telegram o Tornado Cash intentando anonimizar aún más las identidades de sus usuarios abriendo, intencionadamente o no, la puerta a facilitar delitos de toda índole.
Quienes defienden la falta de cooperación de estas plataformas con oficiales de justicia o autoridades de países democráticos escudándose en una defensa a ultranza de la libertad de expresión y del derecho a la privacidad dejan de lado la necesidad imperiosa de combatir eficazmente crímenes de todo tipo.
Redes organizadas destinadas a cometer abusos contra la integridad sexual de menores, la trata de personas o el narcotráfico por mencionar algunas de las calamidades que azotan nuestras sociedades se escudan detrás de estas plataformas tecnológicas.
Pese a sus diferencias las defensas de Durov (Telegram) y de Pertsev (Tornado Cash) alegan argumentos similares: quienes dirigen una plataforma, o quienes la desarrollan en un formato descentralizado no pueden ser acusados por el mal uso que criminales hacen de ella.
Sin embargo, en última instancia, las acusaciones de la justicia no apuntan a estas plataformas, sino a la falta de colaboración (o directamente a la complicidad) de sus directivos o desarrolladores cuando hay en juego actos delictivos de todo tipo bajo un Estado de Derecho.
Carlos Weitz- Expresidente de CNV y Profesor de Fintech, Bigtechs, Criptoactivos y Monedas Digitales. Universidad de Buenos Aires.
Daniel Díaz – Profesor de Tecnología de la Información. Universidad Nacional Rosario
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