La tendencia positiva que vivieron los mercados emergentes en el último trimestre del año pasado cuando los capitales internacionales volvieron, y con fuerza, a apostar a los activos de este club de países tuvo un respiro en diciembre. El Institute of International Finance (IIF) calificó de “débil” el cierre del 2022 en términos de flujos de capitales de no residentes hacia los mercados emergentes. Según las estimaciones de la task force de la banca internacional, en diciembre los valores de mercados emergentes atrajeron alrededor de u$s1.700 millones. De los cuales, los flujos de renta variable y de deuda fueron de u$s4.400 millones y de -$2.600 millones respectivamente, mientras que la renta variable china registró entradas de u$s6.300 millones. Así y todo el balance del año fue netamente positivo en torno a los u$s59.000 millones.
Flujo de capitales a emergentes se frenó en diciembre, pero 2022 dejó un saldo positivo
El pasado año fue errático para este tipo de mercados. Sin embargo, los inversores internacionales volvieron a confiar en los retornos prometidos por los activos de estos países y retornaron con fuerza.
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Con referencia a lo acontecido en diciembre, a diferencia del mes anterior, el complejo emergente excluyendo a China sufrió salidas netas de capitales. “Las tasas de interés más altas de EE.UU. han diezmado los rendimientos de la deuda en dólares de los mercados emergentes y, por lo tanto, los flujos de deuda han mostrado salidas de u$s7.700 millones, con un desempeño similar para las acciones de mercados emergentes excluida China (con salidas de u$s2.000 millones). Si bien la expectativa de un pivote de la Fed ayudó a mejorar el panorama general, aún existen focos de riesgo en todo el complejo de mercados emergentes”, explican los economistas del IIF.
Ocurre que las tasas de interés de EE.UU. son marcadamente más altas pero sin embargo el reciente repunte en los rendimientos reales ajustados por inflación alivió la carga sobre el crédito en dólares de los emergentes. El IIF espera que los rendimientos del Tesoro de EE.UU. caigan durante los próximos 12 meses, despejando la pista para un escenario más positivo para los mercados emergentes. “Creemos que los rendimientos de la deuda en dólares de los mercados emergentes deberían recuperarse en 2023, pero si las condiciones financieras de EE.UU. se endurecen significativamente, las pérdidas de diferenciales podrían superar las ganancias de duration (de alargar las posiciones de las carteras)”, señala la entidad. Además, el tapering de la Fed (la reducción de la hoja de balance, o sea, el retiro de los estímulos) tiene el potencial de endurecer las condiciones financieras de EE.UU. en 2023, con los diferenciales de crédito de los mercados emergentes siguiendo la tendencia. Con relación al caso chino, el IIF destaca que en los últimos años, el gigante asiático liderado por Xi Jingpin ha atraído flujos constantes, incluso cuando otros mercados emergentes experimentaron mucha volatilidad. Pero eso cambió en 2022. “Los flujos de inversores no residentes a China prácticamente se han detenido, lo que es coherente con las anécdotas que recogemos de los participantes del mercado que se han vuelto más conscientes del riesgo geopolítico”, reconoce el IIF. Para diciembre, los flujos de acciones de China muestran entradas de u$s6.300 millones y los flujos de deuda siguen el mismo patrón, u$s5.100 millones. A nivel regional, los datos del IIF muestran flujos de entrada para Latinoamérica de u$s8.300 millones mientras que todas las demás regiones sufren salidas.
Con estos datos preliminares de diciembre, a pesar del freno del cierre del año, el balance de 2022 acumula un saldo positivo de más de 59.000 millones, de los cuales unos 17.000 millones corresponden a acciones y más de 41.800 millones a bonos emergentes. Vale recordar que el primer semestre, salvo febrero, venía mostrando una huida frenética de los activos financieros emergentes de parte de los inversores internacionales. Después de una sangría de casi u$s35.000 millones, en agosto hubo una importante recuperación del flujo neto de u$s27.000 millones y tras un respiro en setiembre, en octubre volvieron los inversores y con más fuerza en noviembre como lo reflejaba el monitor Capital Flows Tracker del IIF.
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