15 de mayo 2021 - 00:00

¿Cómo evitar el fraude y la corrupción en la industria del fútbol?

Este deporte puede convertirse en un gran atractivo para quienes desean llevar a cabo actividades fraudulentas.

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A inicios de este año, el Índice de Percepción de la Corrupción, realizado por Transparencia Internacional, situó a la Argentina en el puesto 78 del ranking general, lo que daba cuenta de un retroceso de 12 posiciones comparado con el resultado de 2019. Esos datos reflejan que nuestro país aún no aborda la corrupción de manera efectiva, situación que ha tenido también trasfondo en el mundo del fútbol.

La consolidación del fútbol como una industria en auge ha llevado a que este deporte sea protagonista de un proceso de “empresarialización”, considerando los montos económicos que suele mover a lo largo de los años a través de las adquisiciones de figuras profesionales prometedoras, integración y fortalecimiento de clubes deportivos, y el desarrollo de encuentros con gran capacidad de aglomeración de fanáticos, sin dejar de lado los significativos ingresos adicionales provenientes de la televisación de encuentros, de los contratos publicitarios con reconocidas firmas y por la participación en las diferentes competencias locales e internacionales.

A raíz de los importantes beneficios que pueden obtenerse, y de las escasas probabilidades de ser descubiertos y sancionados debido a la falta de procedimientos internos formales acordes y los laxos controles internos que normalmente los clubes aplican, el fútbol puede convertirse en un gran atractivo para quienes desean llevar a cabo actividades fraudulentas.

Pero el fraude en la industria futbolística adquiere tintes transnacionales. Algunos casos de gran renombre ocurrieron en Brasil: durante 2020, Cruzeiro, uno de los equipos más importantes del país, se vio inmerso en una profunda crisis financiera y futbolística. Ante esta situación, el club contrató a una empresa especializada en investigaciones de fraude para que realizara un relevamiento de las cuentas financieras. La investigación encontró que entre las irregularidades cometidas por la dirección de Wagner Pires de Sá, ex presidente del club, destacaban pagos de fiestas con las tarjetas corporativas del club, un aumento desproporcionado de gastos y salarios, y remuneraciones indebidas a los intermediarios en las negociaciones de los deportistas. Con el descenso a la segunda división del fútbol brasileño, hoy el club está inmerso en una profunda crisis profesional y reputacional.

Hay más ejemplos. El club Atlético Mineiro también causó sensación por irregularidades en las negociaciones, pago de salarios, comisiones de intermediarios, conflictos de interés en procesos de competencia, e irregularidades en contratos de patrocinio y de jugadores como Ronaldinho Gaúcho, André, Diego Tardelli y Fred. Este episodio de corrupción, en el que se vieron inmersos empleados, funcionarios y directores, obligó al conglomerado deportivo a enfrentarse en los Ejercicios Fiscales de 2009 a 2017.

Hoy en día, las razones que llevan a las organizaciones a preocuparse por el fortalecimiento de sus políticas y buenas prácticas comerciales son muchas: aumento en las inversiones, un significativo escrutinio del mercado por parte de las autoridades nacionales e internacionales, la prensa, las empresas patrocinantes, los hinchas y otros stakeholders.

¿Y en Argentina?

El entorno empresarial complejo y desafiante que experimenta el segmento de los deportes profesionales en Argentina implica un reto más en materia de administración. Este proceso se caracteriza por organizaciones y profesionales deportivos que operan cada vez más bajo una estructura empresarial sofisticada y sujetos a impactos financieros, operativos, legales y de reputación.

La cantidad de recursos que mueve el sector del deporte crece significativamente y esta realidad va de la mano con la responsabilidad de las organizaciones y deportistas de preservar la integridad de las marcas y clubes que representan, quienes a diario deben equilibrar cuidadosamente la promoción de sus perfiles salvaguardando su reputación.

Los casos mencionados no sólo demuestran que el mundo de los deportes no está exento de los desafíos empresariales que enfrentan otros rubros de la economía, también que, a través de alianzas con reconocidas consultoras, el sector puede evitar el fraude y la corrupción. Así ganan los clubes y organismos deportivos, al igual que los fanáticos, el verdadero corazón de la industria deportiva.

(*) Director ejecutivo asociado de Kroll Argentina.

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