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Huawei contraataca y presenta demanda contra veto de EE.UU.

La compañía china objetará ante un tribunal de Texas la constitucionalidad de las sanciones impuestas por la Casa Blanca, que prohíbe a las agencias federales comprarle sus productos.

Especial desde China- Shenzhen - La compañía Huawei dejó ayer el tono conciliador y pasó a la ofensiva al anunciar que ha presentado una demanda en un tribunal de Texas para objetar la constitucionalidad de una ley impuesta por el presidente Donald Trump que prohíbe a las agencias federales y sus contratistas comprarle sus productos.

“Tenemos un cuerpo de abogados trabajando en contra de la Ley de Autorización para la Defensa Nacional. Nosotros confiamos en el sistema de justicia norteamericano”, reveló Glenn James Scholoss, vicepresidente de comunicaciones de la firma, en declaraciones exclusivas a un grupo de medios internacionales, entre los que se encontraba Ámbito Financiero. En concreto, Huawei presentó ante la corte una moción de juicio sumario para solicitar a los magistrados que anulen parte de la medida, firmada por el republicano a mediados del año pasado, por considerar que viola la Constitución al emitir una condena sin un juicio previo.

Huawei, pionera en el desarrollo de la tecnología 5G y el segundo fabricante de teléfonos móviles más grande del mundo -en 2018 vendió 200 millones de aparatos- se encuentra bajo fuego de EE.UU. La administración norteamericana alega que la compañía impulsa una red de espionaje en complicidad con el Gobierno de Pekín que pone en jaque la seguridad nacional. El primer golpe bajo ese argumento fue la Ley de Autorización para la Defensa Nacional. El segundo, hace una semana, la incorporación de Huawei desde agosto próximo en una lista negra que la aísla de sus principales proveedores. Como resultado, empresas como Google, Panasonic o ARM -fabricante de chips- dejarán de suministrarle software y algunos componentes, por lo que sus dispositivos no podrán acceder a aplicaciones populares y a actualizaciones del sistema operativo Android. Frente a la emergencia, la compañía promete reemplazarlo con uno propio, bautizado Hongmeng, que afirma estará listo a finales de año o a principios del próximo.

“No hemos hecho nada errado. Tenemos el mayor de los compromisos respecto a la seguridad de nuestros clientes y protegemos su privacidad. Huawei aún está en shock por las acusaciones de Trump; son completamente infundadas. No hay evidencias, no hay pruebas. Son sólo especulaciones. El futuro es incierto, y todo se debe a que la base industrial de Huawei se encuentra en China”, afirmó Scholoss, en una de las salas de exposiciones, donde conviven los últimos modelos móviles de la marca así como las diversas aplicaciones a la nueva red de 5G.

“Sabemos que EE.UU. está preocupado por los avances que ha alcanzado Huawei en el desarrollo de la tecnología 5G. La empresa no quiere estas tecnologías para generar guerras o conflictos. Aunque sufrimos mucha presión, los trabajos siguen como antes. Huawei es estable. Somos transparentes no tenemos nada que esconder”, agregó el vocero.

El veto de Trump es la verdadera declaración de guerra. La quinta generación de la red de infraestructura de telefonía móvil permitirá transferir hasta diez gigabytes por segundo y descargar una película en alta definición en tan sólo tres. Más allá de los aspectos lúdicos, esta tecnología será el esqueleto de las ciudades del futuro, ya que permitirá instalar comandos para administrar el sistema de alumbrado público o el tráfico, e incluso ayudará en el desarrollo de transporte autónomo. Al mismo tiempo, los robots industriales podrán decodificar órdenes de precisión al instante, por lo que serán capaces de sustituir la mano de obra y realizar cirugías guiadas a distancia. No se trata de dinero, sino de quién lidera la próxima revolución industrial.

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