9 de octubre, Día Mundial del Huevo: el enemigo de las dietas que se convirtió en un superalimento

Durante años fue estigmatizado por su contenido de colesterol. Hoy la ciencia rescata sus propiedades y su capacidad de generar saciedad.

El huevo se consolidó como una opción económica, nutritiva y versátil para sumar proteína a la dieta diaria.

El huevo se consolidó como una opción económica, nutritiva y versátil para sumar proteína a la dieta diaria.

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El Día Mundial del Huevo es la excusa perfecta para mirar con otros ojos a ese ingrediente infaltable en todos los hogares. Durante décadas, diversas recomendaciones de salud sugirieron limitar su consumo por miedo al colesterol. Sin embargo, la ciencia cambió de opinión y aseguran que, en personas sanas, comer huevo seguido no dispara el riesgo cardiovascular.

Frente al avance de los productos industriales y ultraprocesados, este superalimento resurge como una alternativa económica, accesible y muy sencilla de preparar. Su inclusión en la rutina diaria no solo simplifica las comidas, sino que aporta nutrientes esenciales que benefician a personas de todas las edades.

Por qué se celebra el Día Mundial del Huevo

Esta efeméride busca poner en valor el impacto nutricional, la accesibilidad y la versatilidad de un ingrediente fundamental en la alimentación global. Cada año, la jornada sirve como plataforma para divulgar investigaciones recientes y concientizar sobre la importancia de basar la dieta en ingredientes naturales.

Además, la conmemoración busca promover el consumo de comida real frente al picoteo constante y poco saludable. En un contexto donde la inmediatez domina la alimentación, el huevo se presenta como la solución práctica por excelencia para resolver snacks y comidas rápidas.

Los beneficios de incorporar el huevo a las dietas

El huevo destaca por su aporte de proteína de alto valor biológico, presente tanto en la clara como en la yema, con todos los aminoácidos esenciales fundamentales para cuidar y reparar los músculos.

Entre sus principales ventajas destacan:

  • Poder saciante: su proteína activa las señales de saciedad y frena el vaciado gástrico, lo que evita el picoteo entre comidas y ayuda a reducir la ingesta calórica a lo largo del día
  • Energía estable: a diferencia de las galletitas o snacks industriales, no provoca picos de glucosa ni caídas abruptas de energía, ya que no contiene azúcares añadidos.
  • Preservación muscular: resulta un aliado clave para adultos mayores de 50 años, etapa en la que se necesita una distribución proteica adecuada para evitar la pérdida de masa muscular
  • Sustituto ideal para la merienda: consumido duro junto con pan integral, vegetales o frutas, constituye una opción práctica que se puede cocinar con anticipación y conservar en la heladera hasta por una semana

Por qué antes se decía que era malo

La mala reputación del huevo surgió cuando se asociaba de forma directa el colesterol presente en la yema con el aumento del colesterol en sangre y el desarrollo de enfermedades cardíacas. Durante años, este mito llevó a que las dietas de moda lo prohibieron o lo limitaran a dos por semana.

Con el tiempo, las investigaciones demostraron que lo que realmente sube el colesterol "malo" son las grasas saturadas y trans de la comida chatarra, no el huevo. Así, la ciencia le devolvió su lugar de superalimento.

Para no sumarle grasas innecesarias lo ideal es comerlo hervido o pasado por agua. Ante cuadros de hipercolesterolemia o condiciones médicas crónicas, siempre es necesario consultar con un profesional de la salud para definir las cantidades adecuadas.

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