3 de noviembre 2011 - 00:53
A los 82 años, murió Monseñor Laguna
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El deceso del exobispo de Morón se produjo tras ser sometido a una intervención quirúrgica.
En su larga trayectoria dentro de la Iglesia, el religioso fue párroco de la Catedral de San Isidro, director espiritual del seminario diocesano y luego su rector por 20 años. Además, se desempeñó como fiscal eclesiástico, canciller en el año 1961 y vicario general de 1962 a 1980.
En 1975 fue nombrado por Pablo VI obispo titular de Lares y auxiliar de San Isidro. Fuente de consulta permanente en diversos temas de la actualidad del país, era un obispo considerado "moderado", aunque fue una de las voces más críticas de las políticas socio-económicas de la década del 90, impulsadas durante los dos gobiernos del entonces presidente Carlos Menem.
No obstante, forjó una sólida amistad con el ex presidente Raúl Alfonsín, que comenzó en el primer año de mandato presidencial, cuando se conocieron con motivo de la mediación papal por el canal de Beagle.
De hecho, Laguna fue quien, el 1 de abril de 2009 le impartió la extrema unción al ex presidente en su lecho de muerte. Asimismo, junto a Casaretto, rezó un responso -oración dedicada a los difuntos- en la Casa Rosada a raíz de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner.
También tuvo algunas intervenciones recordadas en temas sensibles como el divorcio, cuando en 1987 manifestó: "el divorcio es un mal, pero es un mal para los católicos, y no podemos imponer en una sociedad plural una ley que toca a los católicos. Son los católicos los que tienen que cumplirla y no el resto".
No obstante, se reivindica en el mundo eclesiástico cuando encabezó, junto con los obispos Jaime de Nevares y Miguel Hesayne, la defensa de los derechos humanos durante la última dictadura militar. Integró la "comisión de enlace" que se ocupaba de llevar las relaciones con las diversas juntas militares.
Tras la guerra de las Islas Malvinas y como titular de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, encabezó el llamado "servicio de reconciliación", un proceso de diálogo con el objetivo de facilitar el retorno a la institucionalidad democrática, grupo que por primera vez recibió en la sede del Episcopado a los miembros del partido Comunista.Apenas salió de la cárcel en 2006, Sosa también fundó una escuelita de fútbol, "Volver al potrero", que luego dejó de funcionar por cuestiones económicas.


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