4 de septiembre 2011 - 23:20
A los 87 años, murió León Rozitchner
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León Rozitchner
A punto de distribuirse está listo el volumen "Acerca de la derrota y de los vencidos", con prólogos del director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, y de la socióloga María Pía López.
Rozitchner no era un tipo fácil. Discutía, argumentaba, pero era un buen amigo de sus amigos. Cuando se presentó, en la sala Borges de la Biblioteca Nacional, la edición facsimilar de la revista Contorno, en el estrado estaban González, Viñas, Américo Cristófalo y él.
Entre el público, Noé Jitrik, que peleado con Viñas, no quiso subir. El filósofo no empezó a hablar hasta que convenció al viejo compañero de andanzas de subir al escenario.
Una de las últimas apariciones públicas de Rozitchner fue en el velorio de Fogwill, en agosto del año pasado. Compartían amistades, gustos y un humor sardónico.
Finalmente, hay que decir que sus polémicas con Juan Carlos Portantiero, José Aricó, Emilio de Ipola y otros argentinos exiliados en México cuando el episodio de las Malvinas, lo ennoblece; tampoco se salvó de sus críticas demoledoras Ramón Alcalde, que permanecía en Buenos Aires.
Por extensión, habría que pensar que la sociedad argentina en su inmensa mayoría caería bajo esa ilusión. Pero no. Rozitchner, se ha dicho, también era un tipo generoso, que detestaba la cobardía.
Siempre pensó que las marcas del terror estatal, económico, eclesial, material y simbólico, sobrevivían en algún lugar del alma de sus compatriotas. Contra esa defección sus libros y sus ponencias siempre impulsaban a levantarse.



