Berlín - Parir o no parir antes del 31 de diciembre. Esa es la cuestión que se plantean estos días muchas madres alemanas. No por expreso deseo de contradecir a la madre naturaleza, sino porque de la fecha del alumbramiento dependerán sus ingresos durante los próximos dos años.
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Hete aquí que no son pocas las mujeres que intentan retener al bebé en su condición de nonato, incluso a base de fármacos, con el fin de frenar las contracciones y dilatar el nacimiento hasta que hayan quemado los fuegos artificiales el 31 de diciembre. O quienes aceleran el alumbramiento porque parir en 2006 puede ser más lucrativo.
El hecho es que las mamás trabajadoras que den a luz después del 1 de enero de 2007 podrán disfrutar de un permiso de 12 meses (que puede favorecer a uno de los dos cónyuges), ampliable hasta 14 meses si el otro progenitor quiere disfrutar también del cuidado del niño.
Tanto o más atractiva es la garantía de cobrar durante ese período hasta 67% del último salario neto, que puede oscilar entre un mínimo de 300 euros mensuales hasta un máximo de 1.800 euros durante esos 14 meses. Tener descendencia en 2007 resultará, por tanto, rentable, sobre todo para quienes perciban un buen sueldo. Porque Alemania cuenta de por sí con un sistema de ayudas familiares, motivo de envidia en gran parte del mundo. Ahora mismo y en función de sus ingresos, papás y mamás en Alemania cobran hasta un máximo de 300 euros mensuales por hijo durante sus dos primeros años de vida (o 450 euros mensuales durante un año).
Entre los 300 euros actuales y los inminentes 1.800 euros (en el mejor de los casos) hay un abismo que la ministra de Familia, Ursula von der Leyen, se propuso salvar con esta nueva ley que fue aprobada y que se aplicará a los nacidos a partir del próximo lunes. Pero, ¿qué hay de las mamás con ingresos bajos? Ellas conforman la otra cara de la moneda, ya que con la nueva ley podrían salir perdiendo. Sobre todo, quienes no ganen nada o muy poco recibirán, en el peor de los casos, un mínimo de 300 euros mensuales durante un máximo de 14 meses, esto es, 10 meses menos que antes de que Von der Leyen, «la madre de la nación», como la apodaron los medios alemanes, se pusiera manos a la obra.
Su objetivo declarado era que Alemania -donde 40% de las académicas y 30% de las parejas carecen de descendencia- reemprenda la aventura de tener hijos. No obstante, los críticos le achacan que sus medidas tienen en mente sobreincentivar a parejas para que no sacrifiquen la carrera laboral, dejando fuera a los que no pueden siquiera plantearse la cuestión porque son estudiantes, carecen de trabajo o ganan muy poco.
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