21 de julio 2005 - 00:00
Allanamientos por crimen de Santiago
-
El Gobierno lanzó un programa para reforzar los controles migratorios y la lucha contra delitos en las fronteras
-
Discapacidad: aumentan 2,1% las prestaciones y mantienen un plus para la Patagonia
El fiscal Carlos Daneri y efectivos policiales realizaron ayer inspecciones oculares en la casa de Abel Domínguez, uno de los más comprometidos en el brutal crimen del menor de Canning.
Quintana solicitó al fiscal ambas diligencias debido a la «insuficiencia» de pruebas materiales recolectadas en la causa. Además le requirió que cite a declarar a otras personas que podrían estar implicadas directamente en el hecho o que mintieron al declarar como testigos con el fin de desviar la investigación del móvil del secuestro extorsivo. La vivienda inspeccionada linda con la de la familia Miralles, situada en Pueyrredón 539, de Canning.
Domínguez y Alejandro Coito Machado aparecen como los principales sospechosos,ya que -según la Policíanecesitaban dinero en forma urgente para no perder un negocio relacionado con remises, por lo que se cree que con ese fin llevaron a cabo el secuestro extorsivo. Justamente en un pozo séptico de la casa que habitaban este último y sus padres, también detenidos, fue donde se halló el cuerpo de Santiaguito el sábado. En la casa de Domínguez se encontraron restos de soga y cerámicos similares a los que se usaron para sujetar el cuerpo del niño para mantenerlo sumergido. También otros dos jóvenes, de 16 y 19 años, fueron detenidos, y su situación procesal será resuelta la semana próxima por el juez federal de Lomas de Zamora Alberto Santamarina. Todos los detenidos ya fueron indagados -dos de ellos se negaron a hablar-bajo los cargos de secuestro extorsivo con resultado homicidio.



