Durante la mañana de ayer, la Casa Rosada fue objeto de una amenaza de bomba que se produjo a través de un llamado telefónico recibido al poco tiempo de iniciarse la actividad. Como consecuencia de la amenaza, la Brigada de Explosivos de la Policía Federal realizó una inspección en la que no se encontró nada.
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En el llamado se advertía que había una bomba en el obrador de los trabajadores que participan de tareas de refacción en la sede gubernamental y que se encuentra en el exterior de la Casa de Gobierno hacia el sector de la plaza Colón, que se puede observar desde las oficinas del jefe de Estado.
A pesar de que la amenaza fue realizada temprano, recién en horas del mediodía se hizo el anuncio oficial de lo ocurrido, luego de que el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, se retirara de la sede.
Después de que el empleado que estaba de guardia en el conmutador diera aviso a la Policía, inmediatamente se apersonaron los efectivos de la Brigada de Explosivos, que recorrieron todos los sitios del perímetro y el interior de la sede gubernamental, sin que se encontrase ningún elemento explosivo.
No obstante lo ocurrido, en ningún momento se desalojó el edificio, y el Presidente desarrolló la actividad oficial en su despacho como si no hubiera ocurrido nada.
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