El comandante y el astro: la amistad que coincidió hasta en el día del final

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Maradona tenía una cercana relación con el líder cubano. Durante uno de sus encuentros, el 10 de la selección argentina lo entrevistó para su programa. La historia quiso que ambos murieran el mismo día con 4 años de diferencia.

Diego Maradona: La argentina quiere saber, usted dijo refiriéndose a Latinoamérica que pudimos ser todo pero sin embargo no somos nada, ¿a qué se refería?

Fidel Castro: Me atrevería a ratificarlo. No somos nada, pero seremos mucho, muchos seremos muchos. Somos una región balcanizada pero esta crisis sostenida del hemisferio no le queda otro camino más que cambiar, no hay más camino que reunirse a pesar de nuestras debilidades, a pesar de nuestros defectos. Compartir es el camino de verdad, de la unidad. La unidad depende cada vez menos de los hombres y un poco más depende de las crisis.

D.M.: ¿Cuántos atentados sufrió comandante?

F.C.: Ninguno, porque no me llegaron a disparar. Según todos los órganos de inteligencia fueron alrededor de 600 veces pero preparados por la CIA, reconocidos que descubrió aquella comisión aparecían unos ocho o diez. Los realizados conocidos que enviaron armas, en Chile, en Cartagena o en Trinidad son decenas. Me han tratado de matar de dos formas; una inducida, tratan de inducir que alguien dispare y la otra organizarlo. Nosotros hemos preguntado cuántas muertes han ordenado, silencio. El mismo silencio que cuando se le pregunta por dónde entró Posada Carriles, nadie decía que sí, que no, los periódicos denunciados y esperando que el tiempo pasara, pasaron dos meses, hasta que un día encuentran a Posada Carriles, estaba protegido

D.M.: ¿Cómo era Cuba antes de la Revolución?

F.C.: Cuando llegó Colón exactamente, así era Cuba, mucho mejor. Cuando adquirí conciencia revolucionaria, a partir de los elementos de injusticia que prevalecían en nuestra sociedad, los jueces los fiscales, la policía con la que la sociedad pretende defenderse de los delitos. Hay muchos que desde la riqueza roban, para mi era claro que había que tomar el poder y de forma revolucionaria. Este era un país semicolonial dominando por el imperio, había analfabetismo, campesino sin tierra, medio millón de desempleados, una colonia, las mejores tierras, los servicios públicos estaban en manos de los empresarios. Todo estaba en manos de extranjeros, el ejército rebelde triunfa contundentemente, se desploma aquello por completo, ocupamos todas las armas, éramos revolucionarios, todavía la revolución se apoya en el pueblo.

D.M.: ¿Cómo se imagina el futuro de Cuba cuando ya no esté en el escenario?

F.C.: La imagino como una gran potencia moral, con gran nivel de dignidad. La imagino como un país que demuestra lo que significa el capital humano, las ventajas de la educación, lo que puede hacer un país pequeño y aún bloqueado ya nos alejamos de aquellos caminos del saqueo. Somos invulnerables y no exagero, ellos lo saben por mucho que lo subestimen.

D.M.: ¿Cómo ve a la Argentina?

F.C.: Dependerá de la Argentina y dependerá de los argentinos.

D.M.: Pero queremos saber su opinión…

F.C.: Es un tema muy complicado. Veo a Argentina mejor que antes. Argentina libera una batalla que despierta admiración. La batalla contra la famosa deuda pública. Hemos visto gestos valientes, realmente y no me corresponde juzgar la política argentina. Han aliviado una deuda de cien mil millones de dólares, se necesitaba para ello una dosis de valor frente a deudas privadas. Esta es la batalla de las ideas, no es la batalla de las armas, el mundo y especialmente América Latina ha llegado al punto de una crisis insuperable sin cambios. Estados Unidos impresor de la moneda del mundo y con esa moneda que imprimen compraron la mitad del mundo con el dinero de los demás que se guardaban en bancos de Estados Unidos. El dinero que se fue de Argentina, que se fue de Brasil, México, se ha fugado de América Latina, el continente subdesarrollado y pobre, el equivalente al PBI de Estados Unidos 1,4 veces.

D.M.: Hábleme un poco de la relación que tenía con El Che.

F.C.: Extraordinaria. Tenía un espíritu de sacrificio, generosidad, valentía moral y política. Con su asma cargaba con todo, Che médico, era disciplinario, era culto, tenía una doctrina, era marxista y leninista. Mirá qué idea, qué visión, el primer día que estoy conversando, él dice que quiere una sola cosa, que cuando la revolución triunfe, no me prohíbas salir del Estado cubano, él quería volver a la Argentina para hacer la revolución allí.

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