París (AFP) - Hacer bajar la presión arterial reduce el riesgo de lesiones cerebrales causadas por «infartos silenciosos» que pueden alterar las funciones intelectuales y a la larga favorecer la aparición de una demencia o de problemas motores, según un estudio franco-australiano.
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Los resultados del estudio, «que podrían tener consecuencias importantes en la prevención de problemas neurológicos, intelectuales y motores ligados a la edad» aparecieron ayer en la revista estadounidense «Circulation». Los investigadores esperan poder así «luchar contra el envejecimiento acelerado del cerebro, observado en algunos hipertensos».
La hipertensión arterial afecta a cerca de 80% de los mayores de 65 años y facilita la aparición de lesiones de la sustancia blanca cerebral, o infartos (aquí destrucciones del tejido cerebral) que pasan desapercibidos. Estas lesiones cerebrales no tienen consecuencias inmediatas, contrariamente a las observadas por ejemplo después de un accidente vascular cerebral que pueden desembocar en parálisis parciales o perturbaciones de la palabra.
La anomalía puede incluso causar demencia y problemas motrices al caminar, riesgos de caídas, y a veces aparición de síntomas que evocan la enfermedad de Parkinson, así como un aumento de los riesgos de depresión, según los especialistas. El estudio bautizado «IRM-Progress» demuestra por primera vez que bajar la presión arterial permite frenar o parar la progresión de esas lesiones cerebrales, según Christophe Tzourio, director de la unidad de Neuroepidemiología, en el Instituto Nacional de Salud y de Investigación Médica de Francia, que llevó a cabo los trabajos.
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