2 de marzo 2004 - 00:00

Bielsa encontró en Serrat un embajador artístico

Joan Manuel Serrat, escoltado por Rafael Bielsa y su esposa, durante el acto de condecoración.
Joan Manuel Serrat, escoltado por Rafael Bielsa y su esposa, durante el acto de condecoración.
El aroma setentista con que el gobierno impregna algunos de sus actos se extendió ayer, vía Rafael Bielsa, al show business: Joan Manuel Serrat fue condecorado con la Orden de Mayo, distinción con que la Cancillería adorna a extranjeros ilustres y que anteriormente recibieron, entre otros, China Zorrilla, Robert Duvall, Al Pacino, Julián Marías y Augusto Roa Bastos.

En el catalán, Bielsa rastrea al embajador artístico que el gobierno todavía no encontró ( Miguel Estrella prefiere seguir en París, ahora como embajador).

Y Serrat, encaja en el molde que amasó el canciller: masivo, comprometido y, ante todo, con raíces setentistas.

¿Cumplirá el rol que bajo Fernando de la Rúa se le atribuyó a Shakira? Antes, con dedicación oriental, Carlos Menem repartió bendiciones entre la farándula local, de Hugo Marcel a Charly García, de Alberto Cortés a Madonna.

Esta vez, Serrat fue la estrella central -escoltado por Bielsa y su esposa Andrea-mientras desde el llano, una colección de artistas argentinos aplaudían.

Diligentes, se acodaron en el Salón Libertador, para saludar Enrique Pinti, Roberto Fontanarrosa, Alejandro Dolina, Caloi, Adolfo Castelo, León Gieco, Víctor Heredia, María Kodama, Darío Grandinetti, Adriana Varela, Les Luthiers, Daniel Rabinovich y Marcos Mundstock, entre otros.

• Motivos

También Estela Carlotto y algunas representantes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora con quienes Serrat compartió su premio que fue otorgado por «su compromiso con la democracia y su lucha por los derechos humanos, entre otros méritos», indicó el informe de Cancillería.

«Debe haber una equivocación porque este premio se otorga sólo a extranjeros y yo nunca me sentí extranjero»,
dijo Serrat para festejo general.

La rama política casi ausente: salvo
Bielsa y algunos funcionarios de su área como Martín Redrado o Eduardo Sigal, sólo apareció el vicejefe porteño Jorge Tellerman y, tarde, el ministro del Interior, Aníbal Fernández. Estaban también los ex embajadores Juan Yofre y «Pacho» O'Donnel. Temprano, guitarra bajo el brazo, había llegado César Isella que reemplazó a Mercedes Sosa que cantaría en honor a Serrat. No ocurrió así y la trova recayó en Isella que insistió con su «Canción con Todos».

«Falta mucho por hacer, señor canciller»,
apuró Serrat a Bielsa cuando habló de la situación de los inmigrantes argentinos radicados en España. «Me duele -dijo-que enfrenten esta situación porque la Argentina cobijó a muchos españoles.»

Y citó su caso: «Cuando la dictadura de Franco me cerró las puertas en España, América latina y la Argentina, en especial, me las abrieron y eso me sirvió para crecer como artista».

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