23 de abril 2004 - 00:00

Blumberg: sorprendente nueva convocatoria ayer

Juan Carlos Blumberg demostró ayer que mantiene intacta la iniciativa al frente de una arrolladora demanda del público en favor de medidas de gobierno que frenen la ola criminal que avanza al ritmo de, por lo menos, un secuestro por día. Ayer logró reunir pacíficamente a 90 mil personas en la plaza de Tribunales de la Capital Federal y a varias decenas de miles más en las principales ciudades del país. Además, obró gestos sutiles, pero significativos: que el oficial «Canal 7» registrase esta marcha con más énfasis que la anterior, a la que había ignorado; otro, que los piqueteros, la fuerza social que tuvo la primacía política desde 2001, se sacaran las máscaras, resignasen sus pecheras y dejasen sus palos, algo que el gobierno todavía no logró. Ante los asistentes y los medios de todo el país, Blumberg dialogó con una muchedumbre como un orador prudente y experimentado: dosificó la agresividad y contuvo el abucheo que hubo contra la Cámara de Diputados y los malos hábitos de los funcionarios haraganes. Haber llevado esa cantidad de gente ayer es una proeza, porque reconstruye el clima de la primera concentración, fruto de una mezcla de identificación del público con el sentimiento particular de un padre dolorido con ese sentido común que inspira todo lo que sale de la boca de este hombre que enfrenta poderes -a los que respalda con un discurso democráticoy los arrincona en su indolencia.

Juan Carlos Blumberg y 90.000 personas protagonizaron ayer otro acto conmovedor por más seguridad. Se reclamó más eficiencia a la Justicia, y hubo críticas y silbidos a los diputados.
Juan Carlos Blumberg y 90.000 personas protagonizaron ayer otro acto conmovedor por más seguridad. Se reclamó más eficiencia a la Justicia, y hubo críticas y silbidos a los diputados.
Despejó Juan Carlos Blumberg ayer todas las dudas sobre su poder de convocatoria, al lograr reunir en su segunda marcha a más de 90.000 personas en la Plaza Lavalle, frente a Tribunales.

Completó, una vez más en menos de un mes y con la adhesión de una multitud, su reclamo contra la inseguridad, que el 1 de abril dirigió al Poder Legislativo y anoche, al Judicial.

El objetivo fue, desde el principio, abarcar en el pedido al gobierno dos caras de una misma causa: más y mejores leyes contra el delito y una eficaz aplicación de la justicia.

Blumberg
ya reunió más de 3 millones de firmas en los últimos 20 días y su primer petitorio generó reacciones oficiales, como el lanzamiento de un Plan Estratégico de Justicia y Seguridad el lunes, basado en mucho sobre las ideas que aportó el empresario textil y padre de Axel, secuestrado y asesinado el 23 de marzo pasado, hace, hoy, exactamente un mes.

El acto se anunció para las 19, con o sin lluvia, sin pancartas políticas y con velas. Fue la misma modalidad que se utilizó en la Plaza de los Dos Congresos frente a 200.000 personas, que instauró Blumberg y que se vio ya repetida en otras marchas contra la inseguridad, como la que se hizo por el comerciante asesinado Daniel Bogani, en la localidad de Morón.

Una hora antes del inicio, las avenidas 9 de Julio, Corrientes, Córdoba, Avenida de Mayo y varias calles transversales como Talcahuano, Libertad y Lavalle, quedaron cortadas y el tránsito se tornó pesado. El embotellamiento fue denso a las 18.20 alrededor del Obelisco, donde varias columnas de piqueteros esperaban terminar de concentrarse.

A diferencia de la primera marcha, no circularon petitorios. La gente, más preparada, llevó velas en vasos y botellas cortadas para no quemarse las manos ni a los otros concurrentes con improvisados portavelas.

Las 18.45 marcaron la primera aparición de los coordinadores. La Plaza Lavalle todavía no estaba rebasada, como pasaría tan sólo 15 minutos después.
Entre vendedores ambulantes de velas, de banderas argentinas y de golosinas varias, se ubicó la gente. En el medio de las escalinatas se montó un escenario y en ambos costados del edificio de Tribunales, equipos de sonido con parlantes en los extremos del lugar, aportados por el Gobierno porteño.

Ya estaba ubicado el coro Kennedy en la entrada del edificio. Cuando el reloj marcó las 19, la gente, que en cantidad ya era más que considerable, prendió sus velas.

Debajo del escenario se instalaron vallas de seguridad y a lo largo de ellas se colocaron los familiares de víctimas de la inseguridad. En esos minutos cantaron intermitentemente «Justicia», como ocurrió en Congreso. Y comenzaron a «pasarse lista». «Diego Peralta», gritaron sus familiares, y la gente respondió «presente». Esto se repitió con los nombres de muchos, como
Marcos Schenone y Hugo Schmidt. En determinado momento, al conocerse la presencia de Raúl Castells, la gente cantó unánime: ¡Que se vayan, no queremos piqueteros, que se vayan!

Blumberg
apareció en el palco finalmente a las 19.10, de la mano de su esposa y Stefanía Garay, la novia de su hijo Axel. Se sorprendió al ver tanta respuesta para su convocatoria y se quebró en llanto, junto con su esposa, la que terminó corriéndose del centro del escenario. « Muchas gracias, éste es un nuevo desafío de toda la ciudadanía argentina, más allá de los prejuicios, somos todos hombres, mujeres, jóvenes, que queremos vivir en paz, con justicia y seguridad», fueron sus primeras palabras. La gente le gritaba: ¡Gracias por representarnos, Blumberg. Tenga fuerza!

El empresario pidió disculpas por llegar tarde y luego cantó el Himno Nacional con una mano en el pecho.
Stefanía sostenía una vela, también con lágrimas, a su lado. Luego de las oraciones de representantes religiosos de la comunidad judía, la evangélica y la cristiana, se pidió un minuto de silencio. El coro Kennedy regaló al público la canción «El día después» (al igual que lo hizo en Congreso). Recién a las 19.37 Blumberg leyó su petitorio en el que declaró a la Justicia en «estado de emergencia» (ver detalles en nota vinculada). Cada punto causó aplausos. Los ojos del empresario se colmaron nuevamente de lágrimas (ver aparte). Cuando finalizó, dejó al público con el coro Kennedy y el organizador, aunque antes, Stefanía Garay y su hermano Martín leyeron una oración de San Francisco de Asís.

En las escalinatas estaban familiares, amigos y allegados a la familia con remeras de la «Cruzada por Axel».

Eran las 19.50 y se pidió la desconcentración en paz y se dio agradecimiento a las más de 90 mil personas -según sus propios cálculos- allí presentes.
Blumberg se retiró para entregar el petitorio al vicepresidente de la Corte Suprema, Augusto Belluscio, y volvió a aparecer para recordar que había logrado una marcha pacífica, sin banderas políticas, sin manifestaciones disgregantes. Los piqueteros sacaron en ese instante todo tipo de pecheras e indumentaria activista, y con banderas, se retiraron cantando: «¡Justicia para Maximiliano Kosteki y Darío Santillán!»

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