3 de abril 2007 - 00:00

Cabarets parisinos atraen a inversores

Los cabarets como el Moulin Rouge en Pigalle sufren fuertes pérdidas porque para el público conservan un estilo anticuado. Grupos de inversores están impulsando una renovación de la noche parisina.
Los cabarets como el Moulin Rouge en Pigalle sufren fuertes pérdidas porque para el público conservan un estilo anticuado. Grupos de inversores están impulsando una renovación de la noche parisina.
París (especial de Bloomberg) - Para Jean-Philippe Cartier las bailarinas en topless, los magos y los travestis son en conjunto una misma cosa: una inversión sólida. Cartier es parte de un grupo que apoya al cabaret Bobin'o, el cual abrió el mes pasado en Montparnasse, el barrio de París frecuentado en otros tiempos por el fotógrafo Man Ray y el novelista Ernest Hemingway. Es el primer cabaret que inaugura en la capital francesa desde los años setenta, y los bailarines de Bobin'o llevarán el espectáculo a Dubai y Moscú el año que viene. Los cabarets controlados por familias, como el Lido y el Moulin Rouge, estuvieron en aprietos porque los clientes rechazaron el anticuado estilo teatral y la comida de baja calidad. Ahora, sociedades de capital riesgo están comprando clubes, renovando el interior y enviando al extranjero a sus bailarinas de topless como la última exportación francesa.

«Abrir un club es claramente un riesgo, pero si funciona, es muy rentable», dijo Cartier, de 31 años, gestor de estacionamientos cuyo grupo gastó u$s 16 millones en el club.

A los clientes de Bobin'o se les ofrece una mezcla recargada de arte fino y vulgar, con camareros bailarines, coristas enjoyadas y una versión gay de la «Bella Durmiente» de Tchaikovski, representada por un travesti grueso y una stripteaser rubia.

El grupo de capital riesgo de Philippe Lhomme, con sede en Luxemburgo, compró en junio de 2005 el Crazy Horse a los herederos de Alain Bernardin, el empresario que abrió el salón en 1951. Sodexho Alliance SA, en tamaño el segundo proveedor de comidas del mundo, compró el año pasado una participaciónde 55% en el Lido a una rama de la familia Clerico por 13,8 millones de euros. La empresa prevé convertir en una marca global la imagen de las señoritas vestidas de campanillas con plumas.

«Hoy, la empresa no tiene margen para dar un retorno suficiente», dijo Lhome en el salón para los clientes más importantes, decorado de terciopelo rojo y lleno de recortes de diarios viejos.

El show del Crazy Horse que se exhibe en MGM Grand, en Las Vegas, está teniendo éxito y es posible que lo presenten en Tokio.

El Lido, situado en los Campos Elíseos, perdió unos 6 millones de euros en el ejercicio terminado en agosto, con unas ventas de 35 millones de euros, dijo el responsable ejecutivo Jean-Paul Fontan. Gracias al aumento de la publicidad y al menú creado por la empresa del chef Alain Ducasse, es posible que el club de 1.150 butacas deje de perder dinero el año que viene. «Nuestra prioridad es restituir el Lido como una referencia de entre los cabarets parisinos», dijo Fontan. «Se nos pidió crear espectáculos en Las Vegas y en China.»

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