Al menos 147 muertos causó ayer un nuevo accidente aéreo de un Boeing 737-200 de la compañía privada local Mandala, en el aeropuerto de Medán, capital de Sumatra del Norte, una de las principales islas de Indonesia. El siniestro, que se produjo a poco del decolaje, provocó la muerte de las 117 personas que iban a bordo de la aeronave (entre pasajeros y tripulantes), a quienes se suman otras 30 víctimas mortales, todos civiles que se encontraban en tierra.
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El director de la Agencia de Búsqueda y Rescate, Zainul Tahar, confirmó que 30 personas que no estaban en el vuelo murieron cuando el avión se desplomó.
En el aparato viajaba el gobernador de Sumatra del Norte con su mujer y un equipo de funcionarios de su gobierno.
Esta caída representa el sexto siniestro que ocurre en el último mes y las víctimas fatales superan las 550 personas en distintas partes del mundo, por lo que, según la policía y los bomberos actuantes señalaron, se deben tomar medidas drásticas en cuanto a chequear los aviones antes de que realicen los viajes regulares.
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